Paseo entre viñas hasta el Santuario Celtíbero jarrero de Haro

A mediados del otoño, la vida nos llevó hasta la ciudad riojana de Haro, donde realizamos una excursión entre viñas para conocer el Santuario Celtíbero jarrero de Piedra Redonda y recorrer el meandro del río Ebro hasta llegar al Puente de Briñas y regresar de nuevo a Haro.

La ruta hasta el Santuario jarrero  duró dos horas y media, era gratuito y estaba organizado por Jesús, responsable de la Casa Rural Casa de Legarda de Briñas.

Santuario Celtíbero

Santuario Celtíbero

La excursión comenzó a las 10 de la mañana en el aparcamiento del Barrio de la Estación de Haro, frente a Bodegas Cvne. Salimos de la ciudad por la carretera y pasamos junto a la Bodega de Viña Tondonia.

Bodega Viña Tondonia

Bodega Viña Tondonia

Mas adelante tomamos un sendero a la izquierda para dirigirnos hacia los viñedos pasando por la Finca Vicuana de Bodegas Bilbainas.

Finca Vicuana

Finca Vicuana

Durante el recorrido, pasamos entre viñedos y tuvimos la ocasión de coger algunos racimos de uvas olvidados en las vides, una vez finalizada la vendimia. Así pudimos probar las diferentes variedades de uva de la DOC Rioja: tempranillo, graciano, mazuelo y garnacha y comprobar la diferencia de sabor entre ellas.

Paseo entre viñedos

Paseo entre viñedos

Continuamos por el camino hasta llegar a la base de una pequeña loma coronada por un guardaviñas o chozo. Ascendimos la pendiente, que no tenía demasiado desnivel para contemplar de cerca esta edificación de piedras utilizada por los agricultores como punto de vigilancia y como refugio.

Guardaviñas o Chozo

Guardaviñas o Chozo

Desde allí se divisaban los inmensos campos de vides, que ya comenzaban a vestirse con los colores del otoño y al fondo aparecía la ciudad de Haro.

Camino entre viñas desde Haro

Camino entre viñas desde Haro

Muy cerca del Chozo se encontraba la antígua Necrópolis de Perdigón y pudimos pasearnos entre los restos abandonados de una parte de la historia de esta comarca riojana.

Después continuamos bajando por el sendero entre viñas en dirección al Santuario Celtíbero. En el camino encontramos varios enebros, árbol que daba el fruto utilizado para elaborar la ginebra. Cogimos algunos y los masticamos, comprobando que te dejaba un sabor en la boca muy intenso, que recordaba a la bebida alcohólica referida.

Fruto del enebro

Fruto del enebro

Continuamos la marcha por una zona de arbustos y llegamos a una  Hornacina pagana, un lugar sagrado para los celtíberos que habitaron estas tierras en la antiguedad. Jesús nos mostró los espacios de la roca creados por el hombre para colocar el objeto sagrado venerado y la antorcha que lo iluminaba durante la noche.

Hornacina y agujero para la antorcha

Hornacina y agujero para la antorcha

Retomamos la marcha disfrutando del paisaje y escuchando las explicaciones de Jesús sobre los restos de otras civilizaciones que íbamos encontrando durante el recorrido, como los de un lagar rupestre.

Desde esta parte del recorrido ya se apreciaba a lo lejos el Santuario Celtíbero jarrero de Piedra Redonda, con unas maravillosas vistas de los viñedos, del pico de Toloño y del pueblo de  Briñas.

De nuevo caminamos junto a varios viñedos hasta llegar a la base del Santuario Celtíbero, asentado en un cerro que dominaba toda la comarca.

Santuario Celtíbero

Santuario Celtíbero

El Santuario estaba rodeado de arbustos conformando una isla en medio de una inmensidad de viñedos que se perdían en el horizonte.

Subimos hasta el Santuario Celtíbero jarrero, conocido entre los lugareños por el nombre de Piedra Redonda o Yeco por la forma de la roca que lo cobijaba.

Escaleras del altar

Escaleras del altar

Jesús nos explico que en lo alto del Yeco había indicios claros de haber sido utilizado este lugar como un santuario celtíbero.

Explicaciones de Jesús en lo alto del Santuario

Explicaciones de Jesús en lo alto del Santuario

Nos mostró las inscripciones, los cuernos de la luna dibujados en la roca, las escaleras de acceso al altar, la efigie humana tallada en la roca, los hoyos rituales y una pila para sacrificios de animales.

Cuernos de la luna

Cuernos de la luna

Jesús nos explico que la orientación del Santuario jarrero se asemejaba a la del monumento megalítico de Stonehenge..

Hoyos rituales

Hoyos rituales

Todo apuntaba a que la ubicación del lugar no era casual y que la roca había sido moldeada por el hombre para conseguir esa forma tan característica.

Efigie del Santuario

Efigie del Santuario

Desde lo alto del cerro disfrutamos con las espectaculares vistas de esta comarca riojana.

Vistas de Haro desde lo alto del Santuario

Vistas de Haro desde lo alto del Santuario

Una vez visitado el Santuario, continuamos la marcha entre viñas y almendros dejando atrás el Yeco.

Yeco o Piedra Redonda desde los viñedos

Yeco o Piedra Redonda desde los viñedos

Nos incorporamos a una pista ancha de tierra que nos condujo hasta el Puente de Briñas sobre el río Ebro..

Camino hacia el Puente de Briñas

Camino hacia el Puente de Briñas

Una construcción de estilo gótico de 150 metros de largo y una anchura de 4,6 metros, con siete ojos mojados por el río Ebro. Sorprendía por su contundencia y solidez. Cruzamos el puente disfrutando de su belleza y del paisaje y no continuamos hacia Briñas, sino que volvimos a pasar a la otra orilla de nuevo y seguimos el camino hacia Haro.  En otra de nuestras visitas posteriores a La Rioja, si que nos acercamos a visitar el pueblo de Briñas.

Puente de Briñas sobre el río Ebro

Puente de Briñas sobre el río Ebro

Muy cerca del puente, junto al río, estaba ubicado el Monumento a los Liberales, en honor a los que lucharon contra los carlistas durante la I Guerra Carlista.

Monumento a los liberales

Monumento a los liberales

Después de una pequeña subida, accedimos de nuevo a la carretera para volver de nuevo hasta el Barrio de la Estación de Haro, donde finalizó esta interesante ruta, que nos dejara para siempre en la memoria la imagen del Yeco, que dominaba la zona conocida como el Tondón, en el meandro del río Ebro entre Haro y Briñas.

Santuario Celtíbero de Haro

Santuario Celtíbero de Haro

La excursión estuvo muy bien, un paseo fácil y recomendable en cualquier época del año caminando entre los viñedos vendimiados, probando las uvas y las almendras de la zona y conociendo un poco más sobre la historia de la Rioja Alta, de la mano de Jesús, un gran conocedor de la misma y muy interesado en que se difunda y no se pierda.

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz y Txema Aguado

 

Un comentario en “Paseo entre viñas hasta el Santuario Celtíbero jarrero de Haro

  1. Pingback: Algunos secretos de Briñas, La Rioja | Yendo por la vida

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