Cocina portuguesa en el Restaurante Lagar da Mesquita y paseo por el Barrocal del Algarve

El Barrocal

El Barrocal

Aprovechando nuestra estancia en el Algarve, decidimos hacer una escapada hacia  el interior y conocer el paisaje y la gastronomía de esta bella región al sur de Portugal.

Para ello elegimos El Barrocal, una comarca rural que conserva su paisaje natural y sus tradiciones, alejada del impacto del turismo. Concretamente nos encaminamos hacia la aldea de Fonte da Mesquita, donde se ubicaba el restaurante Lagar da Mesquita.

Desde Albufeira nos dirigimos hacia Loulé y nos desviamos en dirección al  pueblo de Sao Bras de Alportel. Allí tomamos la carretera que iba a Tavira. Recorridos varios kilómetros, apareció señalizado el desvío que nos llevaría hasta nuestro destino.

Llegamos hasta el aparcamiento de tierra entre olivos del Restaurante Lagar da Mesquita, que ocupaba el edificio de un antiguo lagar,  donde en otros tiempos, la gente del pueblo elaboraba el aceite para su consumo doméstico.

Entrada desde el aparcamiento

Entrada al restaurante desde el aparcamiento

Como era pronto para comer, decidimos dar un paseo por los alrededores y tomamos un sendero señalizado que se dirigía hacia el Pozo Monte Negro.

Inicio del sendero

Inicio del sendero

El camino de tierra estaba delimitado por muros bajos de piedra que cercaban viñedos, olivares y campos de almendros tapizados de un verde primaveral. También pudimos ver, durante el recorrido, alguna higuera y unos viejos algarrobos pegados al sendero, mostrando sus vainas retorcidas.

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La senda, muy bien señalizada nos acercó hasta el Pozo de Monte Negro. Allí contemplamos los restos de las piletas de la fuente y nos asomamos al pozo,  donde todavía había agua.

Proseguimos el paseo ascendiendo levemente hasta llegar a una casa derruida, desde donde se podía observar un pequeño núcleo de casas.

Desde allí volvimos por el mismo camino y en veinte minutos llegamos de nuevo al aparcamiento del restaurante.

Bordeamos el edificio del antiguo lagar y salimos a la carretera, donde estaba la entrada principal del local. Muy cerca se podía ver, junto a la carretera, un viejo molino de agua y un puente de piedra.

Molino y puente de piedra

Molino y puente de piedra

La puerta de hierro del antiguo lagar nos condujo a un pequeño patio, donde nos topamos con la dueña del local, Gudrun, una austriaca afincada en esas tierras portuguesas.

Entrada principal

Entrada principal

Nos acompañó muy amablemente atravesando un salón con sofás y llevándonos hasta nuestra mesa, que se encontraba al final del amplio comedor, que ocupaba la nave del antiguo lagar.

En el interior se mantenía la base original de la construcción, que había sido remozada y junto a los viejos utensilios para elaborar el aceite, la decoración se complementaba con cuadros, esculturas, muebles y ropa de estilos más actuales, que lucían su precio para poder ser adquiridas por los clientes.

El sitio era acogedor y casi todas las mesas estaban ocupadas por comensales internacionales, destacando los británicos y alemanes.

Comedor

Comedor

Pronto apareció el camarero que amablemente nos ofreció la carta y nos indicó las especialidades del día.

Para beber, elegimos una botella de Alfaraz (12€), vino tinto de Alentejo de cosecha seleccionada 2012. Un vino suave con poco cuerpo, que se bebía con facilidad.

Mientras decidíamos los platos a degustar, el amable camarero nos acercó a la mesa una tapa de queso sobre calabacín con almendras y rúcula. Muy rica.

Seguidamente nos trajo  la cesta de pan acompañada de unos pequeños recipientes (1,90€/persona) con zanahorias cocidas, aceitunas aliñadas y AOVE o aceite de oliva virgen extra con especias. Todo muy  bueno.

Pedimos para compartir una Ensalada Cesar con pollo y salsa caseraSalada Caesar com frango e molho caseiro (9€). La ensalada estaba compuesta mayormente de lechuga, con tiras templadas de pollo asado con una salsa parecida a la barbacoa. Correcta.

Ensalada César

Ensalada César

El siguiente plato elegido fue el Confit de pato con pisto, pan de polenta y salsa de higosPerna de pato confitada con ratatouille, polenta e molho de figos (12€). La carne del ave estaba jugosa y reposaba sobre un pisto de un sabor excepcional, que combinaba perfectamente con la salsa semidulce de higos. El cuadro se completaba con dos trozos de pan de polenta de textura compacta pero muy agradable al paladar. Una delicia de plato.

Confit de pato

Confit de pato

En el posterior plato, teniendo en cuenta la recomendación del camarero, pedimos la especialidad del día, la Brocheta de carnero joven con patatas panadera caseras, con albaricoques secos y salsa de mentaEspetada de borrego con alperce seco, batata frita e molho hortela (16€). La carne, tersa  y de buen sabor, venia en trozos separados por cabezas de ajo y albaricoques secos que se alternaban,  ensartados en la brocheta. Esta especialidad venía acompañada por una salsa de menta muy lograda y un cuenco de ensalada mixta bien aliñada. Buena presentación con un sabor sorprendente.

Brocheta de borrego

Brocheta de borrego

Después de disfrutar con estas viandas tan bien cocinadas, pasamos a los postres, que en esta ocasión, nos los sirvió el hermano de Gudrun, que se expresaba en un correcto castellano con acento teutón.

Degustamos un Tiramisú casero (3,50€) muy ligero con un sabor muy delicado, y una bola de Helado de pistacho (2€) elaborado por Miguel de la heladería de Sao Bras de Alportel.

El camarero nos hablo de las influencias, flamencas, hindúes, francesas y portuguesas de Neilson, el chef del restaurante, que transmitía a sus platos, generando unas delicias gastronómicas con muchas aristas y matices.

Original reloj

Original reloj

La cocina del Restaurante Lagar da Mesquita, al igual que en su decoración, combinaba la tradición portuguesa con la vanguardia internacional en un entorno rural muy cerca del Pozo de Monte Negro.

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz y Txema Aguado

2 comentarios en “Cocina portuguesa en el Restaurante Lagar da Mesquita y paseo por el Barrocal del Algarve

  1. Magnífica descripción de las bondades de esa zona del Algarve, donde además de gozar de la naturaleza, disfrutamos de una deliciosa carta muy equilibrada y perfectamente presentada, destacando la magnífica atención del personal por su rofesioalidad y simpatía. Merece a pena comprobarlo.

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