De playa en playa por el Algarve desde Praia Grande hasta Praia Sao Rafael

Praia do Castelo

Praia do Castelo

Durante nuestra estancia en el  Algarve, al sur de Portugal, realizamos un largo paseo por la costa desde Praia Grande de Pêra hasta Praia Sao Rafael, cerca de Albufeira.

Recalamos en sus numerosas playas y calas, disfrutando del paisaje terroso y verde bañado por las aguas del Atlántico.

Además, hicimos una parada gastronómica en el Asador Evaristo, ubicado en la playa, que daba nombre al restaurante.

Para llegar a Praia Grande, salimos de Albufeira en coche tomando la dirección hacia el enclave turistico de Armação de Pêra. Antes de llegar, apareció una señal a la izquierda, que nos llevó hasta el aparcamiento de tierra de Praia Grande de Pêra.

Desde el mismo aparcamiento se divisaba el Lago de Salgados (Lagoa dos Salgados), un humedal en cuyas aguas y orillas recalaban diversas variedades de aves migratorias.

Nos acercamos andando hasta un espacio habilitado como un observatorio de aves, donde se podían avistar, desde una distancia prudencial, patos, garzas, gaviotas y algunos flamencos, entre otras aves.

Flamencos en el humedal

Flamencos en el humedal

Después accedimos a una pasarela de madera, ubicada sobre la zona dunar, que discurría paralela a la playa, cruzando entre las dunas de Praia Grande y el humedal de Salgados.

Pasarela de Praia Grande a Praia dos Salgados

Pasarela de Praia Grande a Praia dos Salgados

Llegamos hasta  Praia dos Salgados y allí seguimos por otra pasarela de madera, construida sobre las dunas protegidas, que nos llevó hasta Praia Galé.

Atravesamos la playa, contemplando los arcos y las figuras de roca caliza esculpidas por la naturaleza y llegamos al final del largo arenal, donde había unas enormes rocas en la playa y se concentraban varios chiringuitos muy modernos con zona de hamacas.

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Salimos de la playa y tomamos un sendero, que iba serpenteando y tomando altura entre las rocas, bordeando varias calitas de arena.

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Las rocas erosionadas por el agua y el viento conformaban figuras caprichosas que contribuían a resaltar la belleza del paisaje.

Arco natural

Arco natural

Llegamos a un aparcamiento de tierra, donde comenzaba la zona de Praia Manuel Lourenço, pero no cambiaba el decorado y seguíamos disfrutando de esta belleza salvaje y natural.

Sendero junto al mar

Sendero junto al mar

Pasamos por una formación rocosa donde se apreciaban varios huecos en el suelo rocoso que dejaban pasar el agua del mar creando pequeños surtidores de agua.

 

Seguíamos disfrutando de la infinidad de formaciones de roca caliza rodeadas de arena, arcos, columnas y cuevas.

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Tras pasar por varias calas, llegamos a Praia Manuel Lourenço, donde se ubicaba un chiringuito que estaba cerrado por obras. Era una bonita playa con pequeñas rocas entre la arena tostada.

Praia Manuel Lourenzo

Praia Manuel Lourenzo

Tomamos de nuevo el sendero y pasamos por unas placas rocosas horizontales pegadas al mar. Luego seguimos el camino que ascendía levemente para bordear el acantilado de tierra y roca.

Plataformas rocosas

Plataformas rocosas

Continuamos viendo calas de arena y de piedras durante el recorrido.

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Bajamos hacia unas plataformas rocosas que desembocaban en la pequeña y coqueta Praia do Evaristo.

Plataformas rocosas de Praia Evaristo

Plataformas rocosas de Praia Evaristo

En la misma playa de asentaba un chiringuito con grandes ventanales y una terraza exterior que le daban un aspecto muy moderno.

Restaurante Evaristo

Restaurante Evaristo

Nos gustó y pasamos a comer al interior del restaurante, donde se apreciaba su cuidada decoración y se notaba que era algo más que un chiringuito de playa.

Terraza del Restaurante Evaristo

Terraza del Restaurante Evaristo

Al entrar parecía que estabas en una pescadería, ya que había un expositor donde reposaban los pescados frescos con los precios. Los clientes teníamos que elegir la pieza antes de sentarnos en la mesa.

Expositor de pescado fresco

Lubinas y un sargo en el expositor

Nos decidimos por un ejemplar de sargo de 0.645 kg (37,41€) para los dos y una camarera nos acompañó hasta una mesa, que se encontraba en la terraza con vistas al mar.

Mientras esperábamos que se hiciese el pescado a la brasa, nos trajeron el pan y unos entremeses (llamado couvert y con un precio de 2,75€/persona) con queso fresco, aceitunas aliñadas deshuesadas y trituradas y una ensaladilla de atún con alioli. Todo estaba delicioso.

Couvert

Couvert

Para beber, optamos por una botella de Planalto (16,50€), vino blanco seco reserva 2013 de la D.O. Douro. Un buen vino blanco.

Vino Blanco Planalto

Vino Blanco Planalto

Los camareros eran eficientes y estaban pendientes, sin agobiar, de las necesidades de los comensales.

Joana, la camarera, nos trajo en una bandeja el sargo recién asado. Después de quitar todas las espinas del pescado, nos sirvió las dos raciones de una forma muy profesional.

El sargo estaba muy bien asado a la brasa y presentaba una textura compacta con un sabor exquisito. Disfrutamos de la comida, bien atendidos y contemplando las vistas de la playa y del mar.

Ración de sargo

Ración de sargo

Junto a nuestra mesa había una pareja que pidió una sangría elaborada con champagne francés G. H.Mumm. Preguntamos a Joana y nos dijo que era una especialidad de la casa.

Comedor

Comedor

Para finalizar la comida pedimos una deliciosa tarta de almendras (4€)  y un café cortado (1,20€) con un sabor muy intenso.

El Restaurante Evaristo, un sitio recomendable ubicado en un lugar privilegiado.

Después de esta excelente parada gastronómica, continuamos nuestro recorrido por el camino que seguía bordeando la costa y llegamos a Praia do Castelo, un arenal rodeado de acantilados.

Praia do Castelo

Praia do Castelo

Disfrutamos de esta playa y volvimos a tomar la vereda por los acantilados hasta llegar a la pequeña y curiosa Praia Coelha.

Praia de Coelha

Praia de Coelha

Al final, como íbamos bien de fuerzas, nos animamos a continuar nuestra marcha y después de varias subidas y bajadas por el suelo irregular, llegamos a Praia Sao Rafael.

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Era una playa de arena fina rodeada de rocas con unas famosas formaciones de roca caliza como el “Puente de la Pequeña” o el “Nido de Golondrina”.

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Una vez completado el recorrido por una parte de la costa del Algarve, ya solo quedaba la vuelta hasta Praia Grande de Pêra.

Conchas en una cala

Conchas en una cala

Una jornada completa para pasar un día caminando, viendo aves, disfrutando de las playas, conociendo la gastronomía portuguesa y observando el paisaje natural de esta bella comarca de Portugal.

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz y Txema Aguado

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