Restaurante Ronquillo, un lujo en Ramales, Cantabría

Nos acercamos hasta Ramales, en Cantabria para comer en el Restaurante Ronquillo y probar los platos del chef cántabro, David Pérez, proclamado mejor cocinero de Cantabria de 2014 y ganador del XI Concurso Regional de pinchos de Cantabria 2014.

Llegamos desde Laredo, tomando la carretera en dirección a Ampuero y continuamos hasta la entrada de la localidad de Ramales, donde, a mano derecha se ubicaba el citado restaurante.

Como era demasiado pronto, aparcamos el vehículo y decidimos dar un pequeño paseo. Tomamos un sendero entre casas, que partía desde la misma acera del restaurante, y nos llevó junto a la orilla del río Asón.

Inicio de la pista

Inicio de la pista

Seguimos la pista acondicionada para peatones y bicicletas y después de pasar una zona de huertas, cruzamos un puente de madera sobre el río Asón, que nos llevo  hasta el área recreativa de Gandasón-Cubillas, a dos kilómetros de Ramales. Contaba con mesas y barbacoas, un campo de fútbol, una bolera y unas canchas de baloncesto.

Puente sobre el río Asón

Puente sobre el río Asón

Además junto al sendero había una zona de baño con un acceso acondicionado desde la orilla del río.

Zona de baño

Zona de baño

La pista terminaba en un puente, que cruzaba el río hacia una carretera. Cerca había un aparcamiento, donde se ubicaba el Restaurante Fuente La Vega.

Nos sentamos en la terraza exterior y tomamos un marianito rojo (pequeño vermut) de Martini  (1€) y media ración de zamburiñas (2,50€) que estaban muy buenas.

Después volvimos a tomar la pista que nos llevó de nuevo hasta el pueblo y nos acercamos hasta el centro de Ramales.

Plaza de Ramales

Plaza de Ramales

Paseamos por sus calles y decidimos entrar en el Bar Villasante, donde nos llamó la atención la barra decorada al estilo pop art y la simpatía de la pareja que atendía el bar.  Pedimos un marianito rojo Maximo Bolado (1€) y una tapa de Mejillones en vinagreta (1€) y una de lomo( 1€).

Abierto el apetito, nos dirigimos hacia el Restaurante Ronquillo. Pasamos al comedor, de paredes de piedra y falsas ventanas de madera con fotos de paisajes y estampas de la comarca. Tampoco faltaban los motivos relacionados con la pesca, una actividad con muchos adeptos en estas tierras bañadas por el rio Asón.

Decoración del comedor

Decoración del comedor

El Restaurante Ronquillo era un local que llevaba más de cuarenta años dando comidas y hace unos cinco años, los hermanos David y Cecilia Pérez, hijos de los propietarios, le dieron un giro al establecimiento, reformando las dependencias y modernizando el estilo de cocina, pero sin perder las raíces tradicionales.

Comedor

Comedor

El resultado parece que ha sido satisfactorio, tanto en el comedor dirigido por Cecilia, como en la cocina, donde, David da rienda a su ideas, que plasma en unos platos creativos y con sabor.

Acomodados en una mesa del comedor, Cecilia nos trajo la carta y nos decidimos por el Menú degustación Cobalana (35€+IVA), donde no aparecían los platos que lo componían, ya que variaban según la temporada y el capricho del chef, en cuyas manos confiamos nuestra velada gastronómica.

Para beber nos decantamos por una botella de Dominio de la Vega (13,20€), cava brut suave con un toque cítrico y cierto sabor a manzana, elaborado en Requena, Valencia.

Cava Dominio de la Vega

Cava Dominio de la Vega

Seguidamente llegó una cesta con varios tipos de panes, torta de pueblo, pan de maíz, pan de nueces y pasas y el pan tradicional. Muy buenos.

Cesta de pan

Cesta de pan

La camarera no se hizo esperar y trajo tres pequeños entremeses sobre una base de pizarra:

Copita de salmorejo con aceituna negra, Croquetita de la casa y Crujiente de morcilla con almendra sobre salsa de foie y uvas pasas, en este último plato,  sorprendía la conjunción del sabor de la morcilla con la suavidad del foie y el toque dulce de las pasas. Buen comienzo.

Entremeses

Entremeses

El siguiente plato fue  Alcachofa natural de Navarra sobre yogurt de aceite con helado de zanahoria, vieira y aire de ostras. Una creación donde todos los ingredientes encajaban perfectamente, destacando la calidad y el sabor de la vieira y de la alcachofa. Exquisito.

Alcachofa natural

Alcachofa natural

Llegó el turno del plato de cuchara, Caricos de la zona, que eran unas pequeñas alubias pintas con un punto blanco que se cultivaban en la zona. Cecilia las sirvió con maestría desde una perola apoyada en una mesa auxiliar. La legumbre estaba muy tierna y venía envuelta en una salsa espesa muy lograda. Un plato sencillo y sabroso.

Tocaba degustar el producto de la mar, Besugo asado con compota de pomelo, El pescado tenía una textura muy conseguida y costaba creer que fuese besugo. Estaba muy bueno y venía acompañado de una compota de pomelo, una escalibada muy fina y se apoyaba sobre una base de yogurt de aceite con un helado y una galleta triturada de tomate. Una  delicia para recordar.

Besugo asado

Besugo asado

El plato de carne llegó en forma de Cochinillo confitado y deshuesado con manzana asada y membrillo casero. El cochinillo estaba delicioso y venía regado con el jugo del propio cochinillo elaborado a baja temperatura. Complementaban el plato la manzana asada, con un sabor natural y una galleta crujiente de manitas de cerdo, sujetada en trozos de membrillo casero que además de decorar se hacían indispensables en esta creación culinaria. Inmejorable.

Cochinillo confitado

Cochinillo confitado

Antes de dar paso al postre nos sirvieron una Copita de gelatina de miel con helado de queso y manzana verde. Textura delicada y una pequeña delicia.

Copita de gelatina de miel

Copita de gelatina de miel

El postre, Bizcocho bañado en chocolate blanco con crema catalana, helado de zanahoria y yogurt con una crema de chocolate y cereales, nos dejo sin palabras. Una creación sorprendente.

Bizcocho

Bizcocho

Como no queríamos que pasase este momento mágico alrededor de una mesa, pedimos un café cortado (cortesía de la casa) que estaba rico. Un buen remate.

Comedor

Comedor

Restaurante Ronquillo, cocina creativa sin olvidar la tradición, con un servicio familiar y profesional, que con el tiempo formará parte de los restaurantes estrellados de Cantabria, por la fuerza que desprenden las creaciones de David Pérez, similar a la de los salmones que remontan a contracorriente el rio Asón.

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz

8 comentarios en “Restaurante Ronquillo, un lujo en Ramales, Cantabría

  1. Desde el primer día que fui a Ramales es parada obligatoria para mi. Un deleite para el paladar, así como la amabilidad de David y Cecilia. Un sitio perfecto.

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