De pinchos y vinos por las calles Laurel y San Juan de Logroño

Un sábado nos dirigimos a Logroño para realizar una incursión gastronómica por las calles peatonales del casco histórico de la capital riojana, con la intención de probar varios tipos de pinchos. Para ello recorrimos 12 locales de la zona de la Calle Laurel  y de la Calle San Juan, donde se concentraban una cantidad ingente de bares y restaurantes, entre los que encontramos bastantes diferencias en la calidad y en el precio de los pinchos y también en el trato al cliente. 

Zona de la Calle Laurel 

Dejamos el coche en el aparcamiento gratuito situado frente a la Calle Norte y nos dirigimos a la zona de la calle Laurel de Logroño, situada entre la Calle Portales y la Calle Bretón de los Herreros.

Plano de la Zona del Laurel de Logroño

Plano de la Zona del Laurel de Logroño

La zona del Laurel la componían varias calles que formaban la figura de una silla tumbada, Calle San Agustín, Calle Albornoz, Travesía Laurel y la Calle Laurel. La mayoría de los turistas y visitantes de la ciudad se pasaban por esta zona de Logroño masificando y llenando de color sus estrechas calles.

Bar Lorenzo “Tio Agus”

Al entrar en la Travesia Laurel nos llamó la atención la cantidad de gente arremolinada en las puertas del Bar Lorenzo “Tio Agus”, Travesia Laurel 4.

Bar Lorenzo Tío Agus

Bar Lorenzo Tío Agus

Entramos y nos dirigimos a la barra, donde en una plancha preparaban al momento chistorra, pinchos morunos, salchichón y riñones y donde la camarera atendía con paciencia las peticiones de la clientela.

Plancha del Bar Lorenzo Tío Agus

Plancha del Bar Lorenzo Tío Agus

Repasamos las especialidades escritas en una enorme pizarra y nos decidimos por lo que pedía casi toda la gente y la camarera cantaba al cocinero de la plancha “Un Agussss” (1,60€), bocatita relleno de carne de cerdo adobada con una salsa jugosa y con cierto picante, que al parecer era el secreto de este pincho, que estaba muy rico. Lo maridamos con una copa de López de Haro (1,30€) un vino tinto crianza de DOC Rioja que entraba muy bien.

Copa de vino y Bocatita Agus

Copa de vino y Bocatita Agus

Bar Lorenzo “Tio Agus”, un local decorado con grandes fotografías relativas al mundo del vino, con muy buen ambiente y que hay que visitar.

Mural del Bar Lorenzo

Mural del Bar Lorenzo “Tio Agus”

Pulpería La Universidad

Seguimos el recorrido y entramos en la Pulpería La Universidad, Travesia Laurel 9, un bar normal con los pinchos de la barra protegidos con vitrinas de cristal y donde el pulpo ocupaba un sitio destacado. Pedimos una copa de vino Gorrebusto (1,50€) tinto crianza 2013 de la DOC Rioja, que estaba bueno. Lo acompañamos con un Pincho de Pulpo (2,80€), la especialidad de la casa, que estaba correcto, aunque el precio nos pareció excesivo.

Bar Soriano

Nuestra próxima parada fue en el Bar Soriano, situado en  la Travesía de Laurel, 2. Un local donde servían exclusivamente el Pincho de champiñones la plancha coronado por una gambita ( 1,10€), su especialidad.

Un pincho elaborado al momento en una plancha a la vista, situada al final de la barra. Lo acompañamos con una copa de vino tinto crianza de DOC Rioja. El Bar Soriano funcionaba como las barras de antaño y los camareros atendían con rapidez y amabilidad, siendo una visita imprescindible para conocer la esencia de esta zona de pinchos de Logroño.

Bar Blanco y Negro

Muy cerca nos sorprendió el bullicio que había alrededor del Bar Blanco y NegroTravesía de Laurel nº1 . Un bar con una fachada renovada de ladrillos que disponía de unos coquetos soportes adosados a la misma, para posar los vasos y los platos. En el interior del local, que estaba abarrotado, destacaban sus paredes de piedra y el mobiliario funcional.

Aquí probamos su famoso “matrimonio”, un pincho o bocadillito con varias combinaciones, nosotros nos decantamos por la combinación de Anchoas en aceite y en vinagre con pimientos verdes. Muy bueno.

Matrimonio de anchoas y pimiento verde

Matrimonio de anchoas y pimiento verde

 

En este punto del recorrido entramos por la Calle Laurel para seguir probando mas pinchos.

Bar Angel

Pasamos junto a un enorme ventanal abierto al exterior  desde donde se servían unos pinchos de  champiñones que tenían buena pinta.

Bar Ángel de Logroño

Bar Ángel de Logroño

Era el Bar Angel, Calle Laurel nº 12, un amplio local en cuya entrada, una chica preparaba los champiñones sobre una plancha.

Chica preparando los champiñones en el Bar Angel

Chica preparando los champiñones en el Bar Angel

Pedimos una copa de Cerro Añon (1,80€) vino tinto crianza de la DOC Rioja, muy equilibrado y elegante en boca y un Pincho de Champiñones (1,30€) coronado por un camarón.

Copa de vino y Pincho de champiñones

Copa de vino y Pincho de champiñones

En el Bar Àngel, Las camareras servían con amabilidad y los champiñones estaba muy buenos.

 

La Taberna del Volapie

Continuamos por esta calle y recalamos en la Taberna del Volapie, una franquicia originaria de Jerez, situada en la Calle del Laurel nº 4. La decoración del bar te transportaba a Andalucía, con guiños a la estética del sur, pero con un toque moderno y elegante.

Taberna Volapie

Taberna Volapie

Nos sumergimos en este ambiente andaluz y optamos por uno de los lotes que ofertabab por 3,50€, compuesto de una Copa de Castillo de San Diego, vino blanco seco de Barbadillo y media ración de Gambas servidas en un cucurucho de papel. Muy buenas.

Vino Barbadillo y gambas

Vino Barbadillo y gambas

 

La Taberna del Tío Blas

Continuamos por esta calle y al final de la misma entramos en La Taberna del tio Blas de la Calle Laurel nº 1, un local muy coqueto de paredes de piedra que hacía esquina y contaba con varias pantallas donde se mostraban  sus especialidades y las ofertas del día. Destacaba su barra repleta de pequeñas creaciones, que iban desde lo más tradicional hasta lo más atrevido, sin olvidar los orígenes riojanos.

Probamos dos tapas acompañadas de una copa de Medrano Irazu, vino tinto joven de la DOC Rioja (1€):

Ensalada de cebolla y atún (3,50€). Muy bien presentada en una especie de vaso, con el aliño perfecto  y con un sabor muy fresco.

Ensalada de cebolla y atún

Ensalada de cebolla y atún

Hamburguesita “especial Juan” (3€), una licencia al fast food, pero con un sabor muy conseguido. Un pincho muy demandado por el público.

Hamburguesita "especial de Juan"

Hamburguesita “especial de Juan”

La Taberna del Tio Blas, un buen sitio para picar pinchos y tapas de calidad en un ambiente moderno.

La Tavina

A continuación entramos en el local de enfrente, La Tavina, Calle Laurel 2, con grandes cristaleras y dispuesto de una forma muy funcional, con mesas pegadas a las ventanas.

Taberna La Tavina

La Tavina de Logroño

Además del bar, contaba con dos pisos habilitados como espacios para picar algo o comer en sus mesas. Se notaba que el vino era muy importante en la Taberna La Tavina, ya que disponían de una gran selección de vinos clásicos, vanguardistas  y de autor que se podían pedir por copas e incluso comprar por botellas.

Pizarra y vinos de La Tavina

Pizarra y vinos de La Tavina de Logroño

La barra estaba repleta de diferentes vinos y de pequeñas propuestas gastronómicas con su nombre y apellidos. Nos decantamos por una copa de Corazón de Lago (1,50€) un vino joven muy especial de DOC Rioja, que sabía a pura uva. Lo acompañamos con un Pincho de Careta de cerdo deshidratada con sal en escamas (2,10€), que presentaba una textura increíble y un sabor muy conseguido.

Pincho de Careta de cerdo deshidratada con sal en escamas

Pincho de Careta de cerdo deshidratada con sal en escamas

Al final tuvimos que repetir el pincho y lo maridamos con una copa del vino Parcela n 5 (2,80€) un vino tinto de gran personalidad de la DOC Rioja.

En La Tavina, un paraíso del vino con unos pinchos diferentes, finalizamos nuestro recorrido por la zona de la Calle Laurel.

 

Zona de la Calle San Juan 

Por la tarde volvimos a acercamos al casco histórico de Logroño para visitar la Calle San Juan, otra de las zonas repletas de bares que ofrecían sus especialidades gastronómicas. Aquí se notaba más tranquilidad y la clientela era mayoritariamente riojana, aunque también se apreciaban grupos de foráneos.

Entramos por la Calle Portales, una de las arterias peatonales de la ciudad y la atravesamos hasta llegar a la altura de la Plaza del Mercado, donde tomamos por la derecha por la Calle Marqués de Vallejo, donde comenzaba esta zona de bares.

Plano de la Calle San Juan de Logroño

Plano de la Calle San Juan de Logroño

 

Umm No Solo Tapas

En la confluencia con la Calle San Juan estaba el Umm No Solo Tapas, calle San Juan 1, un local moderno con grandes ventanales y una decoración muy cuidada.

Umm en la Calle San Juan de Logroño

Umm en la Calle San Juan de Logroño

Entramos en el bar y nos acercamos a la barra de cristal, que servía de expositor de los pinchos, que se iban elaborando al momento en la cocina a la vista.

Pedimos una copa de Viña Real (1,80€ ) vino tinto crianza de DOC Rioja, para maridar varios pinchos. Comenzamos con el Foie Martiko extra a la plancha con roca de maiz (3,50€), de un sabor espectacular y con el Tataki de atún con salsa ácida, (2,50€), muy bien preparado.

Los camareros atendían con amabilidad y te ayudaban a descifrar la composición de cada pincho expuesto debajo de la barra.

Ventresca con piperrada

Ventresca con piperrada

Continuamos con una tapa de Ventresca con piperrada (2,50€) exquisita y una tapa de Orejas percheronas (2,70€) muy bien cocinadas y de un sabor delicado.

Orejas percheronas

Orejas percheronas

El Umm, un local moderno que ofrecía tapas de calidad elaboradas al momento sin pasarse con los precios. Un gran descubrimiento.

 

Bar Samaray

Seguimos nuestra ruta gastronómica y entramos en el Bar Samaray, calle San Juan 3, un local tradicional que ofrecía pinchos caseros de toda la vida.

Bar Samaray de Logroño

Bar Samaray de Logroño

Nos aposentamos en un extremo de la barra y pedimos una copa de Alcorta (1,60€) vino tinto crianza de DOC Rioja, mientras mirábamos los pinchos expuestos en la barra.

De repente sacaron por la ventana de la cocina un plato de pinchos de Revuelto de setas y panceta (1,60€) y esa fue nuestra acertada elección.

Revuelto de setas y panceta

Revuelto de setas y panceta

Bar Samaray, pinchos tradicionales cocinados con gusto y a un precio razonable.

 

Bar La Cantina

Nuestra siguiente parada fue en el Bar La Cantina, calle San Juan 14, un pequeño local que anunciaba sus especialidades en su fachada.

Bar La Cantina de Logroño

Bar La Cantina de Logroño

Pedimos una copa de Ramón Bilbao (2€) vino tinto crianza de DOC Rioja y comprobamos que la mayoría de los clientes pedían patatas asadas servidas con varias salsas. Hicimos caso a la lógica y pedimos una Patata Asada (2,50€), media con alioli y media con pimienta, que estaba correcta de sabor y con un precio excesivo. También nos decantamos por un Matrimonio de anchoas en vinagre y aceite con pimiento verde (2€), muy rico.

 

 

Restaurante Tastavin

Finalizamos este paseo por los bares de Logroño en el Restaurante Tastavin, calle San Juan 25, un local muy bien decorado con un comedor al fondo. Detrás de la barra había un enorme cartel con el nombre de las bodegas, sus vinos y los precios por copa.

Pizarra de vinos del Restaurante Tastavin

Pizarra de vinos del Restaurante Tastavin

Pedimos una copa de Viñas de Gain 2014 (3,30€) vino tinto con 12 meses de barrica de la Bodega Artadi, situada en la Rioja Alavesa y que ha abandonado recientemente la DOC Rioja. Un gran vino servido con el sistema Coravin, que permitía hacerlo sin quitar el corcho de la botella para que se conservase mejor el vino.

Vino Viña de Gain servido con el coravin

Vino Viñas de Gain servido con el coravin

Llegamos un poco tarde al establecimiento y estaba a punto de cerrar y nos tuvimos que conformar con picar un Filete de Anchoa de Santoña (1,20€) y una Brocheta de Solomillo de cerdo con miel y mostaza, todo muy bueno.

 

Estas fueron las propuestas de 12 locales enclavados en el casco histórico de Logroño dentro de las zonas de la calle Laurel y la calle San Juan. Como se puede apreciar hay pinchos y tapas para todos los gustos y merece la pena pasearse por estas calles tan concurridas y con tanto ambiente en busca de un pequeño manjar y un buen vino de la tierra.

 

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz y Txema Aguado

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