Trujales de aceite de oliva de la Rioja Alavesa

Durante la campaña de la recolección de la aceituna visitamos los trujales tradicionales de Lanciego, Yécora y Oyón y recordamos la visita que realizamos el año pasado al moderno Trujal La Equidad situado en la localidad de Moreda.

Además probamos el desayuno trujalero y la pringada y participamos en una cata de aceite y una degustación de platos elaborados con AOVE y maridados con vinos de la Rioja Alavesa.

 

Trujal Cooperativo La Equidad de Moreda

El año pasado participamos en las Jornadas Oleícolas en la Rioja Alavesa organizadas por la empresa Enoaventura y visitamos el Trujal Cooperativo La Equidad de Moreda, conociendo un poco más sobre el aceite vasco.

Trujal Cooperativo La Equidad de Moreda
Trujal Cooperativo La Equidad de Moreda

Este trujal o almazara estaba totalmente renovado y en sus modernas instalaciones elaboraban un AOVEaceite de oliva virgen extra, utilizando la variedad autóctona de aceituna arróniz.

Aceitunas Arróniz
Aceitunas Arróniz

Entre los aceites más selectos producían un aceite de oliva ecológico y la marca “La Equidad” con eusko label.

Botella de AOVE Equidad
Botella de aceite Equidad

 

Después de recordar esta visita del año pasado, hablaremos de las “Jornada del ordeño de la oliva en Rioja Alavesa” de este año y de nuestra participación en la actividad “Patrimonio y tradición oleícola” (10€) que tuvo lugar el 7 de diciembre, también de la mano de Héctor, responsable de Enoaventura.

Trujal municipal de Lanciego

La jornada comenzó a las 10:30 en la plaza de Lanciego o Lantziego (euskeraz), desde donde nos dirigimos al Trujal de Lanciego, uno de los más antiguos de la comarca, instalado sobre un viejo molino de harina.

Trujal municipal de Lanciego
Trujal municipal de Lanciego

El trujal estaba en pleno funcionamiento y en la entrada había una tolva llena de olivas de la variedad arróniz a la espera de ser convertidas en aceite.

Aceitunas en la tolva
Aceitunas en la tolva

Pasamos al interior, donde varios operarios estaban trabajando en las labores de producción del aceite de oliva.

Operarios trabajando en el trujal
Operarios trabajando en el trujal

De  la tolva, las aceitunas pasaban a un pequeño depósito, desde donde se iban dejando caer sobre una superficie para ser molidas con unas piedras cónicas que formaban el molino de empiedros.

Molienda con piedras cónicas
Molienda con piedras cónicas

Luego las aceitunas machacadas se batían y calentaban con una piedra circular (batidora de rollos italianos), consiguiéndose una pasta más fluida.

Piedra redonda batiendo la pasta
Piedra redonda batiendo la pasta

La pasta  se recogía en cubos para ser depositada en la prensa vertical de capachos de esparto.

Cubos de pasta de aceitunas
Cubos de pasta de aceitunas

Se iban rellenando los capachos con la pasta y se colocaban un capacho encima de otro ensartados en un tubo de metal.

Rellenando los capachos de la prensa
Rellenando los capachos de la prensa

 

Cuando se completaban todos los capachos , se procedía a prensar la pasta de aceitunas para extraer el aceite.

Prensa vertical de capachos
Prensa vertical de capachos

El líquido iba pasando por varias piletas, donde por decantación natural se conseguía un aceite libre de agua e impurezas, que pasaba a los depósitos metálicos para su almacenamiento y posterior embotellado.

En este trujal tradicional se elaboraba aceite de oliva virgen, sin la calidad extra, debido a su ligero sabor rancio, producto de las técnicas tradicionales de producción totalmente artesanales.

Antiguamente se utilizaba el agua de un arroyo, que bajaba del monte y entraba en las dependencias del trujal, para mover con su fuerza las piedras de moler la aceituna. Actualmente, se usaba la electricidad para realizar esas tareas.

Después de contemplar in situ como se conseguía elaborar el aceite de oliva de la forma tradicional, bajamos a la antigua bodega del trujal, donde en otros tiempos se guardaba el vino de cada vecino en las “capillas”.

Antigua bodega del trujal
Antigua bodega del trujal

En esta ocasión, en la bodega tomamos el desayuno trujalero o untada, que consistía en mojar el pan en aceite y echarle azúcar o sal y ajo, según los gustos del personal. Lo acompañamos con un poco de vino blanco joven de La Puebla de Labarca.

Desayuno trujalero
Untada de pan con aceite

Finalizada la visita al Trujal de Lanciego, nos dirigimos en coche hasta el pueblo cercano de Yécora.

Antiguo Trujal de Yécora

En esta localidad de la Rioja Alavesa, visitamos el antiguo Trujal de Yécora reconvertido en un Centro Social polivalente de uso público.

Antiguo Trujal municipal de Yécora
Antiguo Trujal municipal de Yécora

Dentro de sus instalaciones se conservaba a modo de museo, la maquinaria antigua del trujal, dentro de un espacio acristalado.

Museo del Trujal de Yécora
Museo del Trujal de Yécora

En una de sus salas realizamos una cata horizontal de aceite de oliva maridado con unas tapas y unos vinos de la Rioja Alavesa.

Cata horizontal de aceite
Cata horizontal de aceite

Comenzamos con el aceite virgen de la almazara municipal de Lanciego, con aroma intenso, frutado maduro con toques ahumados y un sabor ligeramente rancio.

Los tres aceites de la cata
Los tres aceites de la cata

Pasamos a catar el aceite de oliva virgen extra “La Equidad” con eusko label, con un aroma de intensidad media, frutado con recuerdo a plátano maduro y sabor ligeramente picante con toques amargos. Un aceite espectacular.

Cata de aceite
Cata de aceite

Lo maridamos con una rodaja de naranja rociada con aceite, azúcar y canela, acompañada de una copa de Martion, vino blanco de la variedad viura de la rioja alavesa. Buena combinación.

Finalizamos con la cata del aceite de oliva virgen extra ecológico “La Abubilla” elaborado en el Trujal La Equidad de Moreda por una joven empresa de Lanciego.

El aceite presentaba en nariz una intensidad fuerte media alta, con aroma frutado verde y en boca se notaba el toque fuerte de amargor y picante,  que te dejaba su huella en la garganta.

Lo maridamos con una  tosta de arrope (reducción de mosto y pasas) con pimientos del piquillo y anchoas acicaladas con aceite de oliva virgen extra y maridada con una copa de Martion, vino tinto joven de la rioja alavesa, con su toque carbónico. Una combinación perfecta.

Con este buen sabor de boca, nos dirigimos en coche hacia Oion, para completar la última etapa de esta jornada cultural alrededor del aceite de oliva vasco.

 

Trujal Cooperativo San Vicente de Oyón

Llegamos a Oyón u Oion (euskeraz)y aparcamos frente al Trujal, donde nos esperaba Jose Mari, un cooperativista que nos iba a acompañar en nuestra visita a las instalaciones de este trujal, cuyas instalaciones estaban preparadas para recibir las primeras aceitunas de la campaña, que venía con un pequeño retraso.

Trujal Cooperativo San Vicente de Oyón
Trujal Cooperativo San Vicente de Oyón

Pasamos al interior donde nos mostró el molino de empiedros, la prensa vertical de capachos, las piletas y los depósitos metálicos de almacenamiento.

Los cooperativistas llevaban sus aceitunas al trujal y se elaboraba de forma tradicional el aceite de oliva virgen con la marca Trujal Cooperativo San Vicente, para consumo exclusivo de los socios de la cooperativa.

Aceite de oliva virgen Trujal Cooperativo San Vicente
Aceite de oliva virgen Trujal Cooperativo San Vicente

La visita la finalizamos en el exterior del trujal con una “pringada”, que consistía en comer unas lonchas de jamón sobre unas rebanadas de pan previamente empapadas en aceite y tostadas en una parrilla sobre el fuego de unos sarmientos. Simplemente delicioso.

La Pringada era muy típica en Oion, donde a mediados de marzo, durante la festividad de San José, la Cooperativa preparaba una pringada popular para los vecinos y los visitantes que tenía mucho éxito.

Héctor durante la cata de aceites
Héctor durante la cata de aceites

Una jornada que giró sobre el mundo del aceite de oliva vasco, donde pudimos visitar varios trujales tradicionales, realizar una cata horizontal de aceite maridado con varios pinchos y vinos de la Rioja Alavesa y conocer algo más sobre las costumbres de esta comarca aceitera, como la untada y la pringada.

 

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz y Txema Aguado

Author: yendoporlavida

Hola, somos Esther y Txema, dos viajeros que disfrutamos de las cosas interesantes que nos encontramos en cada pueblo o ciudad. Nos gusta visitar bodegas, comer en restaurantes y bares de tapas, realizar rutas de senderismo, acudir a conciertos y participar en cualquier evento cultural o festivo que se precie. Solo contamos las experiencias positivas, tal cual nos suceden. ¡Nos vemos en el camino!

5 thoughts

    1. Hola David:
      Ya veo que estas puesto en el mundo del aceite.
      La semana del 26 al 30 de diciembre estaremos por Priego de Córdoba. Nos gustaría conocer alguna almazara de Jaen, aunque sea pequeña, para hacer un post sobre el aceite de Jaen, Si te interesa nos dices. Un saludo.
      Txema

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