Atravesando Malerreka y el Valle de Baztan

Durante la época navideña, nos acercamos un fin de semana a conocer el corazón de Navarra o Nafarroa. Para ello atravesamos el Valle de Malerreka (Valle del agua) y el Valle de Baztan, cruzando después la frontera francesa, para conocer el coqueto pueblo de Ainhoa.

 

Ezkurra

Comenzamos el recorrido en la Villa de Ezkurra, pegada a la montaña y surcada por multitud de regatas o torrentes de agua que caían en pequeñas cascadas desde las alturas, para desembocar en el río Ezkurra, que nacía allí mismo y daba nombre a la villa.

Subimos por sus calles topándonos, junto a una regata, con un antiguo lavadero situado frente a un molino de agua derruido.

Llegamos hasta la Iglesia de San Martin en lo más alto de la población, desde donde disfrutamos de unas hermosas vistas.

Iglesia de San Martín

Iglesia de San Martín

En Ezkurra, nos alojamos en el Hostal Ezkurra (45€/habitación doble con desayuno) ubicado en un caserío rehabilitado del siglo XVIII, que disponía de varias habitaciones, un bar y un comedor.

Hostal Ezkurra

Hostal Ezkurra

Las habitaciones estaban bien equipadas y el desayuno, bastante completo, te lo servían en el comedor.

Habitación del Hostal Ezkurra

Habitación del Hostal Ezkurra

El hostal estaba regentado por Jose Luis y Reyes, muy amables y siempre dispuestos a contarnos historias del lugar y a darnos consejos y explicaciones para conocer mejor estas comarcas navarras.

Siguiendo sus consejos tomamos la carretera NA-170 en dirección a Doneztebe o Santesteban, que discurría pegada al cauce del rio Ezkurra, atravesando el Valle de Malerreka. Circulamos rodeados de una exuberante naturaleza pegada a los montes, que nos flanqueaban a derecha e izquierda.

 

Ituren

Cruzamos el pueblo de Ituren entre las casas de piedra arrimadas a la carretera y aparcamos a la salida del pequeño pueblo, junto al Puente Marizeneko Zubia.

Después de ver el puente, paseamos por las calles de Ituren, parapetados por grandes casas de piedra construidas junto al cauce del rio.

Llegamos hasta la plaza, donde se asentaba el ayuntamiento en un edificio con su soportal de arcos.

Ayuntamiento de Ituren

Ayuntamiento de Ituren

Ituren, una localidad con un encanto especial y muy cuidada, donde se podía intuir el sonido del desfile de los Zanpantzar con sus cencerros, que recorrían sus calles durante los carnavales, a finales de enero.

 

Doneztebe/Santesteban

Seguimos nuestro recorrido en coche y llegamos a Doneztebe/Santesteban, donde confluía el río Ezkurra con el río Baztan, antes de convertirse en el río Bidasoa, para desembocar en la Bahía de Txingudi

.

Doneztebe era una villa rodeada por varios ríos en cuyo casco urbano destacaban las edificaciones centenarias muy bien conservadas y separadas entre sí por las “artekas“, un pequeño espacio entre las casas, utilizado antiguamente para tirar el agua sucia.

Paseando por sus calles avistamos entre las casas la torre de la Iglesia de San Pedro.

Torre de la Iglesia de San Pedro en Doneztebe

Torre de la Iglesia de San Pedro en Doneztebe

Una edificación cuya torre de aspecto medieval fue construida sobre el Castillo del Conde de Lerín y estaba rodeada en su parte inferior por unos pasadizos, que la separaban del edifico colindante.

Mereció la pena pasear por las calles de Doneztebe, contemplando sus casas construidas en siglos pasados y en perfecto estado de conservación.

Bar Titi de Doneztebe

Antes de abandonar el casco medieval paramos en el Bar Titi, situado en la planta baja del edificio San Juan Baita de la calle Amestia 7, construido en 1813 .

 

Bar Titi de Doneztebe

Bar Titi de Doneztebe

Dentro había mucha gente tomando el aperitivo y la barra estaba llena de apetitosos pintxos.

Pedimos un marianito o medio  vermut rojo (1,20€) con una ración de Rabas de calamar (6,50€) que estaban muy ricas.

Rabas y Marianito en el Bar Titi

Rabas y Marianito en el Bar Titi

Como los pinchos tenían muy buena pinta, pedimos una deliciosa Croqueta de hongos (1,20€) hecha al momento y unas pintxos de anchoas en vinagre con pimiento rojo y verde y otras con vinagreta (1,20€ cada uno). Muy frescas y sabrosas.

Para finalizar tomamos unas Guindillas verdes fritas (3,50€) hechas al momento, que estaban exquisitas.

Guindillas fritas del Bar Titi

Guindillas fritas del Bar Titi

Nos fuimos con un buen sabor de boca de Doneztebe/Santesteban, una villa muy bien cuidada, donde se palpaban los rastros de su brillante historia.

Continuamos nuestro camino tomando la carretera NA-1210, siguiendo el curso del rio Baztan. Pasamos muy cerca del Parque Natural del Señorio de Bertiz, un paraíso de la naturaleza donde se podían hacer varias rutas de senderismo,

 

Elizondo

Llegamos a Oronoz Mugarre donde abandonamos el Valle de Malerreka y tomamos la carretera N-121B para internarnos en el Valle de Baztan en dirección a Elizondo, el centro neurálgico de este valle navarro.

El río Baztan partía Elizondo por la mitad protagonizando la vida de los habitantes de esta población navarra.

Rio Baztan en Elizondo

Rio Baztan en Elizondo

Paseamos por sus calles disfrutando de la espectacularidad de las casas típicas del Valle de Baztan.

Llegamos al Puente de Txokoto desde donde se apreciaba la presa del mismo nombre.

Presa de Txokoto, Elizondo

Presa de Txokoto, Elizondo

Cruzamos el puente que se ha convertido en la postal de Elizondo que todos los visitantes se quieren llevar de recuerdo.

Puente de Txokoto, Elizondo

Puente de Txokoto, Elizondo

Allí mismo se encontraba el Txokoto Ostatua, en cuya terraza tomamos un aperitivo. Luego seguimos nuestro paseo por la orilla del río Baztan contemplando las casas que se asomaban al río.

En nuestro recorrido por Elizondo pasamos por la Pastelería Malkorra, en la que compramos el “urrakin egina” un trozo de chocolate negro con avellanas enteras de la zona (35€/kilo) partido de una enorme pieza, con un sabor adictivo.

 

Casa Galarza

Llego la hora de comer y siguiendo los consejos de Jose Luis, nos acercamos a la otra punta del pueblo, para disfrutar de la comida casera de Casa Galarza, calle de Santiago 1, junto a un puente a las afueras de Elizondo, en dirección a Francia.

Casa Galarza, Elizondo

Casa Galarza, Elizondo

El restaurante ocupaba la planta baja de un edificio con terraza y aparcamiento propio.Pasamos al comedor, decorado con muebles clásicos de madera y varios cuadros coloristas.

El ambiente era familiar y las mesas estaban ocupadas en su mayoría por lugareños, que iban a darse un gustazo con las especialidades caseras de este restaurante navarro.

Nuestra mesa estaba junto a una enorme foto realizada por Félix Mena Martin, que mostraba los efectos de la riada de 1913 sobre el puente cercano al restaurante.

Foto de la riada de 1913 en Elizondo

Foto de la riada de 1913 en Elizondo

Una atenta camarera nos indicó que en la carta aparecían varios platos de temporada perfectamente indicados y eso nos ayudó a la hora de tomar nuestra decisión.

Mientras esperábamos los platos elegidos, pedimos una botella de Viña Real, vino tinto crianza 2010 de DOC Rioja. Un vino que nunca defrauda.

Luego la camarera nos dejó en la mesa un entremés cortesía de la casa, Paté de cerdo, muy suave y con un sabor agradable.

Pronto llegaron los Langostinos a la plancha (10,80€), con una calidad y un tamaño perfecto, hechos en su punto.

Langostinos a la plancha

Langostinos a la plancha

Como plato de temporada pedimos la Menestra de verduras (8,70€), con judías verdes, alcachofas, pequeños guisantes, coliflor, cardo, zanahoria, penca de acelga y jamón. Simplemente deliciosa.

Menestra de verduras

Menestra de verduras

El otro plato de temporada elegido fue el Cordero asado (15€) del que pedimos la parte delantera, muy jugoso y bien cocinado.

Cordero asado

Cordero asado

Venía acompañado de una ensalada de lechuga y cebolla bien aliñada.

Ensalada de lechuga y cebolla

Ensalada de lechuga y cebolla

Para rematar probamos uno de sus postres estrella, la Cuajada (4€), que tenía un ligero sabor ahumado, debido a que la elaboraban introduciendo varias piedras al rojo vivo a la hora de cocer la leche.

Cuajada

Cuajada

Una excelente comida casera en un ambiente familiar en Casa Galarza de Elizondo, un enclave que convivía en armonía con el río Baztan que lo cruzaba y que formaba parte de su identidad.

 

Arizkun

Continuamos nuestro viaje en dirección a Dantxarinea para pasar al otro lado de la muga. Antes de llegar, paramos en Arizkun para pasear por sus calles y bajar un poco la comida.

Calles de Arizkun

Calles de Arizkun

Pasamos junto a la Iglesia de San Juan Bautista, donde como en todo el Valle de Baztan, los feligreses de Arizkun entraban por la puerta principal y los agotes, gentes de confusa procedencia y marginados socialmente, entraban por otra puerta distinta, para no mezclarse entre sí.

Iglesia de San Juan Bautista, Arizkun

Iglesia de San Juan Bautista, Arizkun

Contemplamos las casas de piedra antiguas y otras nuevas que mantenían el estilo de la construcción típica de este valle navarro.Además disfrutamos del verde paisaje que rodeaba a este pueblo tranquilo del Valle de Baztan.

Retomamos el camino y nos dirigimos a la muga acompañados por unas estampa tintadas de verde y rellenadas de montañas y un entorno rural.

Paisaje

Paisaje

 

Ainhoa

Atravesamos el valle y en el tramo que se acercaba a Dantxarinea, la carretera se empinaba hasta llegar a lo más alto. desde donde se apreciaba el otro lado de la muga.

Pasamos cerca de los desvíos hacia las cuevas de Urdazubi/Urdax y la cueva de Zugarramurdi antes de cruzar por Dantxarinea, antiguamente un paso fronterizo y en la actualidad una enorme zona comercial, donde se acercaban a comprar la gente desde los dos lados de la frontera.

Casas de Ainhoa

Casas de Ainhoa

Finalmente llegamos a Ainhoa, un bello pueblo con casas individuales adosadas, que conformaban el núcleo urbano típico de esta zona, rodeado por un impresionante bosque de montaña, donde se podían realizar varias rutas de senderismo.

Calle principal de Ainhoa

Calle principal de Ainhoa

Recorrimos su calle principal y llegamos a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción rodeada de las tumbas del cementerio de la localidad.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Ainhoa

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Ainhoa

Detrás de la iglesia se encontraba el frontón y la plaza del pueblo, donde había un bar y varias casa de alojamiento.

Fronton y Plaza de Ainhoa

Fronton y Plaza de Ainhoa

Pasamos junto a la Herriko Etchea situada en una casa de piedra pintada de blanco con toques rojos, siguiendo el estilo de esta comarca fronteriza.

Herriko Etchea, Ainhoa

Herriko Etchea, Ainhoa

Antes de abandonar Ainhoa paramos en las afueras del pueblo para conocer el antiguo lavadero Alaxurruta, donde antiguamente se acercaban las mujeres a lavar la ropa.

Lavadero Alaxurruta, Ainhoa

Lavadero Alaxurruta, Ainhoa

Un rápido paseo por el Valle de Malerreka y el Valle de Baztan, cruzando la muga francesa. Disfrutamos de su paisaje, su gastronomía, su historia, sus ríos y donde pudimos apreciar en primera persona el arraigo y el uso habitual del euskera en todos los pueblos.

 

Texto y Fotografía: Txema Aguado

2 comentarios en “Atravesando Malerreka y el Valle de Baztan

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