Vía Verde de Arrazola, una ruta facil en Atxondo

Un día, a principios de diciembre nos acercamos hasta Atxondo para recorrer la Vía Verde de Arrazola, una ruta fácil y amena de 4,5 kilómetros (3 horas/ ida y vuelta) con un final festivo en Atxondo, donde se celebraba la Fiesta del euskera. 

La senda partía del barrio de Apatamonasterio y discurría por el  Valle de Arrazola, pegado al Parque Natural de Urkiola, entre edificaciones centenarias, caseríos con sus huertas y animales domésticos, riachuelos y verdes praderas, finalizando en el Barrio de Arrazola, bajo la sombra de la peña del Anboto.

Vía Verde de Arrazola

La ruta transcurría por el antiguo trazado del ferrocarril, puesto en marcha en 1904, con la finalidad de transportar el mineral extraído en las minas de Arrazola hasta la localidad de Apatamonasterio.

En 1925, con el declive de las explotaciones mineras se reconvirtió en una linea de pasajeros y de transporte de la madera de los bosques, hasta que en 1950 se cerró la linea férrea definitivamente.

En la actualidad, se había reconvertido en la Vía Verde de Arrazola, con un recorrido de unos 4,5 kilómetros, perfectamente habilitada y señalizada.

Caserío
Caserío

Llegamos hasta Atxondo, localidad próxima a Durango y aparcamos en el centro del pueblo, donde había mucha actividad debido a la celebración del Euskararen Eguna (Fiesta del euskera).

El inicio de la ruta se encontraba enfrente del frontón del Barrio de Apatamonasterio de Atxondo, cruzando un puente sobre el arroyo Arrazola, afluente del Ibaizabal.

Puente de Apatamonasterio
Puente de Apatamonasterio

Desde el puente peatonal se contemplaba una presa y al fondo un pequeño puente de piedra teñido de verde por la vegetación.

Presa y Puente de piedra
Presa y Puente de piedra de Apatamonasterio

Dejamos el arroyo a la derecha y seguimos el sendero señalizado, que estaba muy bien acondicionado.

Inicio del camino
Inicio del camino

El camino cruzaba por unas praderas verdes, flanqueadas por los picos de la cordillera de Urkiola.

Camino entre campas verdes
Camino entre campas verdes

Después de andar unos veinte minutos, llegamos al Barrio de Marzana o Martzaa Auzoa, donde nos recibió un toro tumbado en la hierba.

Toro en el Barrio de Marzana
Toro en el Barrio de Marzana

En este barrio se encontraban los restos de la Torre de los Marzana, de origen medieval, que en el siglo XVII se amplió y se transformó en un palacio barroco.

Barrio de Marzana-Martzaa Auzoa
Barrio de Marzana-Martzaa Auzoa

Se podía apreciar la estructura de la torre y el soportal del palacio con tres columnas toscanas.

Torre y Palacio de Marzana
Torre y Palacio de los Marzana

Completaban el barrio la Iglesia renacentista de San Martín, construida en el año 1550 y el Caserío Etxezarra de principios del siglo XX. Una bella estampa.

Continuamos el recorrido atravesando una zona arbolada y llegamos a un cruce muy bien señalizado que atravesaba una carretera con poco tráfico.

En la mitad del recorrido había una zona de recreo para niños, aseos y varias mesas de madera.

Zona de juegos infantiles y aseos
Zona de juegos infantiles y aseos

El camino seguía siendo llano y discurría entre campos verdes, donde pastaban los animales de los caseríos cercanos.

Caballos pastando
Caballos pastando

Más adelante volvió a aparecer el arroyo y lo cruzamos por un puente.

Puente peatonal
Puente peatonal

A partir de este momento el arroyo nos acompañaría durante todo el recorrido.

Arroyo Arrazola
Arroyo Arrazola

Durante el trayecto se podían ver varios caseríos, donde sus moradores cuidaban de las huertas.

Caserío
Caserío

Después de atravesar otro paso asfaltado que accedía a varios caseríos, apareció a la izquierda del camino, el acceso hacia la Iglesia de Santiago.

Repartidos por todo el recorrido había una gran variedad de animales domésticos, como cerdos, cabras y gallinas en diferentes cercados junto al camino.

También avistamos varias vacas y cabras pastando libremente por las campas y los montes.

Vacas pastando
Vacas pastando

Un paseo muy ameno que te hacía sentirte partícipe en la vida de estos enclaves, mientras caminábamos por la pista de tierra, junto al arroyo, que discurría entre los campos verdes poblados por rebaños de ovejas.

Campas verdes junto al arroyo
Campas verdes junto al arroyo

En el curso del riachuelo había varios saltos de agua y canales, que fueron utilizados en otros tiempos para mover las ruedas de piedra de los siete molinos hidráulicos que había en esta zona a finales del siglo XVIII.

Salto de agua
Salto de agua

Continuamos la marcha atravesando un pinar y nos cruzamos con varios lugareños que paseaban por esta pista llana que cruzaba el valle.

Vía Verde de Arrazola
Vía Verde de Arrazola

 

 

 

 

 

Pronto llegamos a la altura del Caserío Urrutia, construido a principios del siglo XVI, siendo uno de los más antiguos de Bizkaia.

Caserio Urrutia
Caserio Urrutia

Estaba situado en una ladera y formaba una bonita estampa junto con las ovejas que pastaban en los prados bajo las paredes rocosas de los montes de Urkiola.

Caserio Urrutia
Caserio Urrutia

Continuamos nuestra marcha y pronto divisamos el núcleo urbano de Arrazola, al que se podía acceder bajando unas escaleras y después subiendo por un camino hasta el pueblo.

Camino hacia el barrio de Arrazola
Camino hacia el barrio de Arrazola

Destacaba la torre de la Iglesia de San Miguel rodeada de edificaciones, que en su día se construyeron para albergar a los trabajadores de las minas cercanas.

Iglesia de San Miguel y las paredes del Amboto
Iglesia de San Miguel y las paredes del Amboto

Paseamos por sus calles y pasamos junto a la Iglesia,  el frontón y el edificio de las antiguas escuelas del pueblo.

Desde aquí partía la “Senda de la Sombra” un sendero que transcurría por una calzada de piedra y por varios hayedos, y después de pasar por el monte Andosto te acercaba hasta la Peña del Anboto.

Lo dejamos para otra ocasión y volvimos al camino de la Vía Verde. Un poco más adelante, divisamos el Caserío y el Molino de Ibarra, uno de los pocos que quedaban en la zona y que además se conservaba en perfecto estado.

Caserío y Molino de Ibarra
Caserío y Molino de Ibarra

El camino seguía siendo llano y pasamos junto a la granja de gallinas Lumagorri, donde las aves picoteaban en el suelo en busca de su alimento..

Granja de gallinas Lumagorri
Granja de gallinas Lumagorri

Continuamos nuestra marcha y  llegamos hasta la Ermita de San Roke, de estilo barroco construida entre los siglos XVII y XVIII, resguardada entre una multitud de plátanos de sombra centenarios. Destacaban sus piedras de sillería y el cierre frontal de madera torneada.

Ermita de San Roke
Ermita de San Roke

Muy cerca se encontraba un puente de piedra muy bien conservado que cruzaba el arroyo.

Puente de piedra
Puente de piedra

Enfrente, saliendo de la pista y pasando la carretera, estaba el Restaurante Makatzeta, actualmente cerrado, que ocupaba un impresionante caserío con el mismo nombre, a los pies de la peña del Anboto.

Restaurante Makatzaga
Restaurante Makatzaga

Retrocedimos  por la carretera en dirección a Arrazola y a los pocos metros seguimos a la izquierda por una carretera empinada que nos llevó hasta el Caserío Oiargane, considerado el más antiguo de Bizkaia.

Caserío Oiargane de Arrazola
Caserío Oiargane de Arrazola

Volvimos de nuevo hasta la ermita de San Roke y retomamos la Vía Verde para llegar hasta la antigua estación de tren, donde finalizaba el recorrido.

Camino hacia la estación de Arrazola
Camino hacia la estación de Arrazola

Antes pasamos junto a una vagoneta sobre unos raíles, que recordaba el pasado minero de la zona.

Vagoneta
Vagoneta

La Vía Verde finalizaba en la estación El Tope o Topekoa, a la sombra del Anboto y actualmente se había reconvertido en un área de recreo, con asadores, mesas y aseos.

Edificio de la Estación El Tope o Topekoa
Edificio de la Estación El Tope o Topekoa

Nos despedimos de la Peña del Anboto y volvimos por el mismo camino en dirección al Barrio de Apatamonasterio.

Peña del Amboto
Peña del Anboto

Después de caminar durante una hora y media llegamos de nuevo al centro de Atxondo, donde se celebraba la Fiesta del euskera.

 

Atxondoko Euskararen Jaia

La Fiesta del euskera estaba en pleno apogeo y visitamos la feria de artesanía y el mercado de productos de alimentación locales.

Fiesta del euskera en Atxondo
Fiesta del euskera en Atxondo

Allí compramos una cuña de queso (4,60€) Anbotoko gazta ( queso del Anboto) elaborado por Joseba Baseta y una hogaza de pan (1,35€) del Obrador Mando de Atxondo. Buenos productos.

En unos soportales había varias mujeres haciendo talo, amasando la harina de maíz y calentándola en una plancha.

Mujeres elaborando el talo
Mujeres elaborando el talo

Pedimos un talo con bacon (3€) que estaba muy bueno y lo acompañamos con un vaso de Txakoli Trazola (1€) elaborado en Iurreta. Para rematar degustamos un pintxo de pollo de caserio vasco asado a la parrilla (1,50€). Una delicia.

 

Un paseo muy fácil y entretenido por la Vía Verde de Arrazola con un final festivo en la Fiesta del euskera de Atxondo, en un ambiente popular.

 

Texto: Txema Aguado

Fotografia: Esther Saiz y Txema Aguado

Author: yendoporlavida

Hola, somos Esther y Txema, dos viajeros que disfrutamos de las cosas interesantes que nos encontramos en cada pueblo o ciudad. Nos gusta visitar bodegas, comer en restaurantes y bares de tapas, realizar rutas de senderismo, acudir a conciertos y participar en cualquier evento cultural o festivo que se precie. Solo contamos las experiencias positivas, tal cual nos suceden. ¡Nos vemos en el camino!

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