Zaragoza, breve recorrido por la historia de la ciudad y El Tubo

En nuestra visita por tierras aragonesas reservamos un día para conocer la ciudad aragonesa de Zaragoza. Entramos en el núcleo urbano y conseguimos aparcar junto al Paseo de la Ribera, que discurría pegado a la orilla del río Ebro, frente a la Basílica del Pilar.

Puente de Piedra y Basílica del Pilar

Puente de Piedra y Basílica del Pilar

Cruzamos el Puente de Piedra, desde donde se podía distinguir la Catedral de San Salvador o de la Seo, la Basílica de Nuestra Señora del Pilar y el muelle utilizado por los barcos que solían surcar el río.

Torre de la Catedral de la Seo

Torre de la Catedral de la Seo

Disfrutamos de la espectacular construcción de la Basílica del Pilar y cruzamos la plaza en dirección al Mercado Central Lanuza.

Plaza del Pilar

Plaza del Pilar

Llegamos hasta la Fuente de la Hispanidad, donde el agua caía en varias cascadas por la original obra escultórica, situada al lado de la entrada al parking subterráneo de la plaza.

Torre de la Iglesia de San Juan de los Panetes refeljada en los cristales del parking

Torre de la Iglesia de San Juan de los Panetes reflejada en los cristales del parking

Doblando la esquina, dejamos a un lado la Iglesia de San Juan de los Panetes y el Torreón de la Zuda y enfilamos hacia el Mercado de Abastos.

Restos de las Murallas de Caesaraugusta y Mercado de Lanaza

Restos de las Murallas de Caesaraugusta y Mercado de Lanaza

Antes, pasamos junto a los restos de las Murallas romanas de Caesaraugusta y la estatua del emperador romano Augusto,  que presidía la plaza situada frente al edificio del Mercado, el cual visitamos paseando entre los puestos de venta de los productos frescos.

Estatua de Augusto

Estatua de Augusto

 

El Tubo

 

Desde aquí nos sumergimos en el casco histórico en dirección a la zona de El Tubo, repleta de bares y restaurantes, donde bullía la clientela alrededor de las barras, en las terrazas y en los comedores de los locales de hostelería.

 

Japanese & Nikkei Restaurant Uasabi

 

Después de un festín en pequeñas dosis de productos de la tierra, dimos un giro gastronómico y nos acercamos al Restaurante japonés Uasabi o como aparecía en los rótulos del local Japanese & Nikkei Restaurant, situado en la calle 4 de Agosto nº 18.

Restaurante Uasabi

Restaurante Uasabi

Nos situamos en un coqueto rincón con dos taburetes y pedimos una copa de Pierola, vino tinto crianza de la DOC Rioja (2,60), un buen compañero de viaje para probar dos de las especialidades, que se servían en la barra:

  • Yakitory de pollo (3,50€), unas pechugas de pollo a la plancha servidas en brocheta con salsa de soja y acompañadas con sésamo y unas verduritas. Muy buen sabor y bien cocinadas, un buen plato.
Yakitory de pollo

Yakitory de pollo

  • Cuenco de arroz, jazmin y solomillo de cerdo con salsa tonkatsu (5,50€). Una especialidad simplemente deliciosa, con una buena combinación de sabores y una salsa japonesa que le daba un toque especial.
Cuenco de arroz, jazmin y solomillo de cerdo con salsa tonkatsu

Cuenco de arroz, jazmin y solomillo de cerdo con salsa tonkatsu

Realizamos una aproximación satisfactoria a la comida japonesa de calidad y mereció la pena probar los platos que se elaboraban en la cocina del Restaurante Uasabi, de Zaragoza.

Rock & Blues Cafe

 

Sin salir de la zona de El Tubo dentro del casco histórico de Zaragoza, nos dirigimos al Rock & Blues Café, que ocupaba los bajos de un edificio de la calle 4 de Agosto nº 7-8-9 de la capital aragonesa.

Rock & Blues Cafe

Rock & Blues Cafe

Un enorme recinto decorado con imágenes centradas en el mundo del rock y del blues, además de otras también curiosas como un proyector de cine, estatuas y vehículos. Había varios espacios con un mobiliario diferente en cada uno de ellos y se estaba muy a gusto.

Rock & Blues Cafe

Rock & Blues Cafe

Tomamos una caña de cerveza (2,50€) y disfrutamos de la música de los años 60 y 70, que sonaba en el establecimiento. Un buen momento de relax, sentados en unos cómodos sillones.

Palacio de la Aljaferia

 

Una vez completado el tiempo de reposo, nos dirigimos paseando hasta el Palacio de la Aljaferia, siguiendo el curso del rio Ebro.

Palacio de la Aljaferia

Palacio de la Aljaferia

Allí realizamos una visita guiada (5€) para conocer mejor las estancias y la historia de esta singular fortaleza, construida inicialmente para albergar el Palacio árabe de Al-Muqtadir, el poderoso, con sus jardines, salones y su pequeña mezquita.

Una vez tomada por las cristianos el palacio fue ampliado por el rey aragonés Pedro IV el ceremonioso. Después de la reconquista los Reyes Católicos mandaron construir su Palacio sobre las dependencias del palacio árabe como símbolo de poder.

Techumbre del salón del trono

Techumbre del salón del trono

En este último destacaban los salones con techos de madera de estilo mudéjar y la compleja techumbre del salón del Trono. En la Torre del Trovador visitamos las estancias utilizadas como cárcel desde los tiempos de la Inquisición.

Actualmente en el Palacio de la Aljaferia estaban ubicadas las dependencias de las Cortes de Aragón.

Torre del Trovador del Palacio de la Aljaferia

Torre del Trovador del Palacio de la Aljaferia

Volvimos andando hasta el Puente de Piedra y antes de abandonar la ciudad tomamos una imagen nocturna de la Catedral de la Seo de Zaragoza.

Una visita muy interesante a la capital maña, donde paseamos entre monumentos y restos de la Historia y disfrutamos en el Barrio de El Tubo de las tapas con sabor japonés del Restaurante Uasabi y del encanto del Rock & Blues Cafe.

 

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz y txema Aguado

 

 

 

 

 

 

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