Asalto gastronómico al Baluarte de Soria y Visita guiada a Numancia

En nuestro recorrido por tierras sorianas nos movimos entre la historia  y la actualidad, visitando los restos de la antigua ciudad de Numancia y posteriormente degustando las creaciones culinarias de Óscar García en el Restaurante Baluarte de Soria.

Yacimiento arqueológico de Numancia

Yacimiento arqueológico de Numancia

Durante nuestro paso por la ciudad castellana de Soria realizamos una visita guiada al yacimiento arqueológico de Numancia, donde retrocedimos casi dos mil años para situarnos en la vida cotidiana de sus pobladores celtíberos y revivir el asalto de la ciudad por las tropas romanas, tras veinte años de asedio.

Restos de la muralla y recreaciones de una casa celtíbera y romana

Restos de la muralla y recreaciones de una casa celtíbera y romana

Contamos durante la visita de hora y media (5€/persona) con las explicaciones de un arqueólogo, que nos mostró las calles, los restos de la muralla y las viviendas celtíberas y romanas

Además nos ilustró sobre la vida de los celtíberos, dedicados al pastoreo y sobre el funcionamiento de Numancia, una ciudad estado, que dominaba este territorio a orillas del Duero y sus afluentes, cuya resistencia a la invasión romana tuvo su influencia en la metrópoli de Roma.

Casas de estilo romano

Casas de estilo romano

Unos episodios históricos que nos envalentonaron  y nos llevaron a regresar a la ciudad de Soria para realizar el asalto gastronómico al Restaurante Baluarte, calle Caballeros nº 14, ubicado en los bajos de un edificio monumental del centro de Soria.

Restaurante Baluarte

Restaurante Baluarte

Al frente de la cocina estaba Óscar García, un cocinero autodidacta, que llevaba unos ocho años al frente de los fogones de este restaurante soriano. En este tiempo ha revolucionado los platos clásicos de la gastronomía castellana con su atrevimiento y su buen hacer, consiguiendo en 2016 su primera estrella michelin.

Su cocina se nutría de los productos tradicionales castellanos elaborados con nuevas técnicas, cuyo resultado era un equilibrio perfecto en los platos, que lo agradecía el paladar.

Comedor del Baluarte

Comedor del Baluarte

Entramos en el edificio y nos acomodaron en una mesa del comedor, donde convivían las paredes de piedra y las paredes blancas, con varios motivos cerámicos y una cuidada iluminación que creaba un ambiente muy agradable y moderno.

El camarero nos comunicó que servían un Menú Degustación (54€/persona) creado por el chef. Aceptamos el reto de mantenernos en nuestros puestos, siguiendo la épica numantina, degustando cada plato hasta el final de la batalla gastronómica.

Para maridar esta comida nos decantamos por una botella de Agustí Torelló  Mata (22 €), un cava brut reserva 2012, suave y con un sabor delicioso.

Cava Agusti Torelló Mata

Cava Agusti Torelló Mata

Lo primero que llegó a la mesa fue un pan de pueblo sabroso y un pan de pasas y frutos secos, con un punto dulce.

Pan de pueblo y pan de pasas con frutos secos

Pan de pueblo y pan de pasas con frutos secos

De aperitivo nos sirvieron una Croqueta de jamón, con una textura muy cremosa y que sabía a jamón.

Croqueta de jamón

Croqueta de jamón

El primer plato que probamos fue la Vieira escabechada, ligeramente gratinada con su sabor a mar y el toque de escabeche, sobre una salsa pil pil de mandarina. Un buen producto sobre un fondo delicioso.

Vieira escabechada

Vieira escabechada

Continuamos con un Ravioli de Pato con nabo y manzana, rematado con unas laminas de foie. Una creación de contrastes con un resultado impecable. Muy bueno.

Ravioli de pato, manzana y nabo

Ravioli de pato, manzana y nabo

Teníamos curiosidad por saber en que consistía el tercer plato llamado Matanza, aunque por la época y el nombre, era fácil adivinarlo. Una costilla deshuesada y confitada, una trufa de manitas de cerdo y una panceta sin artificios, un trío de productos dignos representantes del cerdo, elaborados con mucha originalidad y de un sabor adictivo. Un manjar.

Matanza

Matanza

Como estábamos en Soria y en la estación otoñal, no podía faltar el producto micológico, que con tan buena mano suele tratar Óscar en su cocina. Era el momento del Revuelto de hongos y setas, sobre una base de pimientos y remolacha y una salsa carbonara de hierbas muy conseguida. Un plato para recordar, donde se jugaba con texturas melosas y crujientes.

Revuelto de hongos y setas

Revuelto de hongos y setas

Continuando con los guiños a la tradición, nos sirvieron una Sopa de cocido muy personal, servida en un vaso de barro y elaborada con cous cous, manitas de cerdo, eneldo y el toque cítrico del aire de yuzu. Un sabor sorprendente.

Sopa de cocido

Sopa de cocido

El siguiente plato venía de la mar, Guiso de bacalao con acelga, con un pescado en su punto sobre una base de tomate picante y huevo, coronado por un ligero pil pil, un aire de marisco y la acelga. Cada ingrediente cumplía su función consiguiendo un plato que no dejaba indiferente.

Guiso de bacalao con acelga

Guiso de bacalao con acelga

Volvimos a tierra y probamos el Crujiente de ternera con mostaza, una carne cocinada a baja temperatura presentada sobre una salsa de cebolla  y con una crema de almendras y mostaza. Sabor intenso y delicado.

Crujiente de ternera con mostaza

Crujiente de ternera con mostaza

Llego el momento de los postres, que no defraudaron:

Castañas con frutos secos y boniato, donde se combinaba el sabor de la castaña, el helado de frutos rojos, el boniato y los toques de café. Una especialidad dulce muy original, que devoramos sin dar tiempo a sacar la fotografía.

Finalizamos con el Merengue de almendras, toffee, queso mascarpone y helado de boletus. Un postre otoñal, con un helado de boletus muy cremoso sobre un merengue crujiente, ligeramente deshidratado, con el punto del higo y el queso. Un buen remate gastronómico.

Merengue de almendras, toffee, queso mascarpone y helado de boletus

Merengue de almendras, toffee, queso mascarpone y helado de boletus

Cuando pensábamos que habíamos acabado, nos pusieron en la mesa una Trufa y unas Estrellitas de canela deliciosas.

Trufas y galletas de canela

Trufas y galletas de canela

Aceptamos felizmente la derrota gastronómica, como buenos numantinos y abandonamos el Baluarte de Soria, no sin antes presentar nuestros respetos al señor del palacio y agradecer su esfuerzo para sorprendernos con sus creaciones culinarias.

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz

 

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