En busca del agua por la Serranía de Cuenca

Uno de los días que pasamos en la ciudad castellano-manchega de Cuenca, aprovechamos para realizar un recorrido por la Serranía de Cuenca en busca del agua y de los bellos rincones que había dejado a su paso por el Parque Natural de la Serranía de Cuenca.

Anduvimos en busca del Nacimiento del Río Cuervo y del Júcar y nos aproximamos a la Cascada del Molino de la Chorrera. Además paseamos por los Callejones de las Majadas y por la Ciudad Encantada y terminamos asomados al Ventano del Diablo.

Nacimiento del Río Cuervo

Tomamos el coche y recorrimos los casi 90 kilómetros que separaban Cuenca del Nacimiento del Río Cuervo siguiendo la carretera CM-2110 en dirección a Villaba de la Sierra. Continuamos por la CM-2105 pasando junto a la Laguna de Uña y bordeamos el Pantano de la Toba. Siguiendo la CM-2106 llegamos a Tragacete y un poco más adelante, en Vega de Codorno, cogimos el desvío señalizado hasta el aparcamiento de tierra del Nacimiento del Río Cuervo.

Iniciamos el recorrido circular de unos 4 kilómetros siguiendo unas plataformas de madera que nos llevaron hasta una pared de roca por la cual caía el agua del río Cuervo formando una impresionante cascada y creando con el paso del tiempo las actuales formaciones geológicas llamadas tobas o travertinos.

Cascada del río Cuervo

Cascada del río Cuervo

Subimos por unas escaleras de tierra y alcanzamos el punto por donde se precipitaba el agua por las paredes de roca y vegetación.

Río Cuervo encima de la cascada

Río Cuervo encima de la cascada

Desde allí seguimos por el sendero que discurría junto al arroyo rodeados de un bello paisaje natural y al llegar a un gran llano arbolado tomamos el desvío hacia el nacimiento del río.

Llegamos a la abertura de la roca por donde brotaba el nacimiento del río Cuervo, que bajaba con fuerza.

Nacimiento del río Cuervo

Nacimiento del río Cuervo

Después volvimos de nuevo hasta el llano anterior y allí fuimos por el Sendero de la Turbera para realizar la ruta circular hasta el aparcamiento.

Inicio del Sendero de la Turbera

Inicio del Sendero de la Turbera

Bajamos entre pinos y a pocos metros nos desviamos para contemplar una cueva natural excavada en la roca, que servía como refugio para los lugareños que andaban por estos montes.

Cueva natural

Cueva natural

Volvimos de nuevo al camino y atravesamos un pinar paseando por un firme sin demasiado desnivel. Llegamos al cruce con el Sendero del Pinar, pero continuamos por el Sendero de la Turbera.

Pinar

Pinar

Pronto nos topamos con el cauce del río y siguiendo su curso descendente lo atravesamos por un puente de madera. Cruzamos una chopera y volvimos al aparcamiento.

Camino entre chopos

Camino entre chopos

Un bonito y fácil paseo circular de una hora de duración, acompañados por las primeras aguas del río Cuervo.

Cascada del Molino de La Chorrera

Cogimos el coche y recorrimos los 15 kilómetros que nos separaban de Tragacete. Allí continuamos por una estrecha carretera en dirección al Nacimiento del Río Júcar. En el camino paramos para contemplar la Cascada del Molino de La Chorrera.

Dejamos el coche en el aparcamiento de tierra, junto al sendero del Mirador de la Cascada y bajamos andando por el asfalto hasta llegar a la señal que indicaba el sendero hacia la cascada. Atravesamos un puente de madera sobre el río Júcar y seguimos el camino ascendente pegados al cauce del río.

Llegamos hasta la base de la Cascada del Molino de La Chorrera, disfrutando de la bonita cola de agua de 20 metros que se precipitaba desde una roca.

Cascada del Molino de la Chorrera

Cascada del Molino de la Chorrera

Volvimos de nuevo a la carretera y anduvimo hasta el aparcamiento de tierra. Desde allí tomamos por el camino que indicaba hacia El Mirador, para ver la cascada desde arriba.

Camino del Mirador de la Cascada

Camino del Mirador de la Cascada

Un breve paseo hasta llegar al mirador colgado sobre la pared y desde donde se apreciaban unas bonitas vistas del entorno y se veía el cauce del río Júcar antes de caer por el salto de agua.

 Cascada del Molino de la Chorrera desde el mirador

Cascada del Molino de la Chorrera desde el mirador

Mereció la pena caminar por este entorno durante unos 45 minutos y disfrutar de este tesoro acuífero, por debajo y por arriba.

Nacimiento del Río Júcar

Continuamos en coche hasta el aparcamiento del Albergue juvenil de San Blas, donde acababa la carretera y comenzaba una pista ancha de tierra, preparada para el paso de vehículos, que se dirigía al Nacimiento del rio Júcar. Nosotros decidimos caminar por la pista que se iba empinando hasta llegar a una explanada  a las puertas del Estrecho de San Blas.

Estrecho de San Blas

Estrecho de San Blas

Al parecer, el nacimiento de este río se podía apreciar en tres sitios diferentes, el mas cercano El Estrecho de San Blas, luego subiendo unos dos kilómetros, en el Estrecho del Infierno y ya en la zona más alta a unos 5 kilómetros, en los llamados Ojos de Valdeminguete en el Cerro de San Felipe. Según la época del año y de las condiciones del terreno, el río Júcar aparecía y desaparecía debajo de la grava.

Fuente de San Blás

Fuente de San Blás

Llegamos a la Fuente de San Blas, situada en el inicio del estrecho del mismo nombre, por el que cruzaban las aguas del río Júcar.

Río Júcar atravesando el Estrecho de San Blas

Río Júcar atravesando el Estrecho de San Blas

Atravesamos el paso entre rocas y continuamos caminando por una pista de tierra entre pinos. Después de unos dos kilómetros llegamos a la base del monte y siguiendo las indicaciones accedimos al Estrecho del Infierno, otro punto del nacimiento del río.

Estrecho del Infierno

Estrecho del Infierno

No se veía demasiada agua en el cauce que atravesaba el estrecho pero se podían apreciar varios árboles fosilizados.

Río Júcar en el Estrecho del Infierno

Río Júcar en el Estrecho del Infierno

Cruzamos el estrecho en busca de los manantiales donde solía brotar el río, pero no había rastros de agua.

Manantiales secos

Manantiales secos

Subimos caminando unos metros por el cauce seco y luego dimos la vuelta para cruzar de nuevo por el Estrecho del Infierno, en cuyas paredes se aferraban unos curiosos bonsais de pino.

El camino hacia los Ojos de Valdeminguete en el Cerro de San Felipe, el otro punto del Nacimiento del Río Júcar, se empinaba y decidimos por falta de tiempo dejarlo para otra ocasión. Volvimos por el mismo camino hasta el aparcamiento para coger el coche.

Al final anduvimos unos 6 kilómetros ( 90 minutos / ida y vuelta).

Callejones de las Majadas

Continuando con nuestro periplo en busca del agua y sus efectos en la Serranía de Cuenca, nos dirigimos a visitar Los Callejones de las Majadas, uno de los ejemplos más claros de erosión fluvial y kárstica, junto con la Ciudad Encantada de Cuenca.

Callejones de las Majadas

Callejones de las Majadas

Fuimos desde Tragacete en dirección a Cuenca y a la altura del Pantano de la Toba tomamos el desvío hacia Las Majadas. Era una carretera estrecha y con gran desnivel que fuimos superando entre un paisaje bucólico habitado por infinidad de venados, corzos y ciervos e incluso nos cruzamos con una intrépida ardilla, que se plantó en medio de la carretera para merendar.

Una hora después, antes de llegar al pueblo de Majadas nos desviamos hacia el aparcamiento de Los Callejones de las Majadas, donde dejamos el coche. El acceso era libre y se podía visitar siguiendo la ruta circular de 3,6 kilómetros señalizada con postes ( 90 minutos ) o pasear libremente.

Camino entre pinos

Camino entre pinos

Entramos por un pinar y comenzamos a ver las formaciones rocosas que plagaban este lapiaz, un paisaje rocoso que se formó en varias fases: primero el agua circuló por encima de las rocas haciendo surcos sobre ellas, en una segunda fase los surcos se fueron haciendo más profundos disolviéndose las rocas y dando paso a los callejones, y en la tercera fase la disolución aumentó tanto que la roca desapareció quedando solo algunas formaciones rocosas aisladas llamadas tormos.

Surcos, Callejones y Tormos

Surcos, Callejones y Tormos

Durante el recorrido fuimos pasando por multitud de callejones y pasadizos naturales de roca que convivían con la vegetación existente.

El paisaje pétreo era tan impresionante que incluso se utilizó como escenario natural en varias películas de Hollywood.

Callejones de las Majadas

Callejones de las Majadas

De vez en cuando y dando rienda suelta a la imaginación pasábamos junto a figuras que emulaban a diversos animales.

Era un paseo muy cómodo y entretenido, pasando por túneles, viendo estructuras rocosas muy originales y disfrutando del paisaje.

Arcos en la roca

Arcos en la roca

Impresionaba pasear junto a estas figuras, frutos de los caprichos del agua y del viento y parecía que los tormos te vigilaba desde la altura.

Tormo

Tormo

Una visita muy recomendable que despedimos con el atardecer recortándose sobre el horizonte.

Atardecer en los Callejones de las Majadas

Atardecer en los Callejones de las Majadas

En el aparcamiento cogimos el coche y volvimos a salir a la carretera CM-2105 en dirección a Cuenca.

Ciudad Encantada de Cuenca 

Como teníamos intención de visitar la Ciudad Encantada de Cuenca, una vez pasada la Laguna de Uña, tomamos por la CM-2104 y siguiendo las indicaciones llegamos hasta el aparcamiento de este conjunto karstico, declarado en 1929 Sitio Natural de Interés Nacional.

Tormo

Tormo

Este monumento natural se encontraba en terreno privado dentro del termino de Valdecabras y había que pagar 5€ por persona para poder realizar el recorrido circular de 3 kilómetros (90 minutos).

El paisaje era muy parecido al de los Callejones de las Majadas y había multitud de formaciones rocosas, que aparecían con el nombre de la figura que representaban, como el impresionante tormo, los barcos o el puente romano.

Cruzamos por varios callejones o pasadizos horadados en la roca comprobando el efecto de la erosión del agua y el viento al cabo de los años.

Ciudad Encantada

Ciudad Encantada

Finalizamos la visita y aunque se podía ir directamente a Cuenca, volvimos hasta la carretera CM-2105 para dirigirnos a la ciudad conquense pasando por Villalba de la Sierra.

Ventano del Diablo

Un poco antes de llegar a Villalba de la Sierra se apreciaba el espectacular Ventano del Diablo. Dejamos el coche en un aparcamiento de tierra, recorriendo a pie los 200 metros que nos separaban de esta cavidad en la roca que formaba un impresionante mirador natural.

Ventano del Diablo

Ventano del Diablo

Desde allí arriba se obtenían unas vistas privilegiadas del Cañón del río Júcar y del cauce serpenteante del mismo río.

Una parada obligatoria antes de dirigirnos a la ciudad conquense, donde probamos algunas de las Tapas de los Bares de Cuenca.

Una jornada intensa pero muy interesante disfrutando de la belleza del paisaje de la Serranía de Cuenca entre agua, rocas y bosques.

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz y Txema Aguado

 

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