Vila Chã, una playa secreta entre pescadores y piratas

Un fin de semana de finales de otoño recalamos en Vila Chã, una freguesia o pedanía costera portuguesa del Concelho de Vila do Conde, perteneciente al distrito de Porto u Oporto.

Praia do Vila Chã
Praia do Vila Chã

Nuestra intención era realizar varias rutas en bicicleta por las pasarelas de madera que discurrían junto a varias playas siguiendo la costa. Por el norte te acercaban hasta Vila do Conde (7 km) pasando por la Reserva Ornitológica do Mindelo y por el sur hasta el centro de Porto (24 km).

Pasarelas junto a la playa
Pasarelas junto a la playa

Para ello reservamos a través de AirbnMi Playa secreta” ( 38€/noche) una casita de pescadores restaurada, situada frente a la playa de esta típica aldea de pescadores del norte de Portugal. Disponía de todas las comodidades y además el anfitrión te dejaba varias bicicletas gratis para realizar las rutas señalizadas por las pasarelas.

Durante la temporada de verano, esta localidad se llenaba de visitantes, pero en nuestra estancia otoñal nos sentimos como unos náufragos que habíamos ido a parar a una playa semidesierta de arena blanca y fina, solo acompañados por la fuerza del mar, las gaviotas y los pescadores que vendían su pescado por las mañanas enfrente de sus casetas.

El plan era perfecto, pero el tiempo meteorológico no acompañó y apareció la lluvia, por lo que cambiamos de planes y nos amoldamos a este paradisíaco paraje costero.

Praia do Vila Chã
Praia do Vila Chã

Paseamos por las pasarelas disfrutando de la belleza del mar y contemplando como una gaviota se daba un festín con una estrella de mar.

Restaurante Estaleiro

Llegamos caminando hasta el Restaurante Estaleiro, en Rua do sol 121, dispuestos a probar la gastronomía de esta aldea marinera portuguesa.

Restaurante Estaleiro de Vila Chã
Restaurante Estaleiro de Vila Chã

Entramos en el amplio comedor decorado con motivos marineros y fotografías antiguas, que le conferían un ambiente acogedor. Las camareras, aunque serias, te trataban familiarmente y te hacían sentir como en casa.

Para beber pedimos una botella de JP Azeitão (7€) vino blanco seco de uva moscatel de la Península de Setúbal, con un toque afrutado que nos sorprendió gratamente. También nos acercaron a la mesa una cesta de pan (1€) y unas aceitunas (1€).

Nos recomendaron para comenzar unas Sardinas pequeñas fritas (4€) muy frescas y  con una textura crujiente, que se podían comer enteras.

Sardinas fritas
Sardinas fritas

Como plato principal nos decidimos por una Lubina fresca o róbalo a la brasa (35€/kg) de casi un kilogramo de peso para los dos,  que la presentaron sin salsa y aunque por el aspecto se podía adivinar que iba a estar seca, nada mas lejos de la realidad, la carne estaba jugosa y con un sabor espectacular.

Lubina o Robalo a la brasa
Lubina o Robalo a la brasa

Como guarnición nos sirvieron una bandeja con espinacas, patatas y zanahorias cocidas, regadas con aceite de oliva virgen extra portugués. Muy buenas.

Guarnición de patatas, espinacas y zanahorias
Guarnición de patatas, espinacas y zanahorias

A la hora de elegir el postre nos levantamos y nos dirigimos a una vitrina donde estaban expuestas varias especialidades dulces. Nos decidimos por una Tarta de hojaldre con merengue y mermelada (3,50€) y una Tarta de almendra con coco (3,50€) que nos gustaron mucho. Rematamos con un buen café cortado o pingado (0,70€).

En el Restaurante Estaleiro, un local sin demasiado lujo y un servicio familiar, comprobamos que la gastronomía local se basaba en el pescado fresco capturado en su costa por los pescadores que aún se mantenían activos.

Vila do Conde

Para bajar la comida nos acercamos en coche a la localidad cercana de Vila do Conde, situada en la desembocadura del río Ave, en cuya orilla estaba anclada una réplica de una de las carabelas que surcaron el Atlántico hace mas de 500 años.

Carabela de Vila do Conde
Carabela de Vila do Conde

Esta localidad siempre había estado relacionada con el mercado de la sal y los barcos y disponía de un casco histórico muy interesante donde destacaban el Monasterio y el Acueducto de Santa Clara que contemplamos bajo el manto de la noche.

Acueducto de Vila do Conde
Acueducto de Vila do Conde

Había muchos bares y restaurantes muy coquetos pero decidimos volver a nuestra playa secreta de Vila Chã para comer algo.

Taskuinha Rumoceano

Para cenar nos recomendaron un bar situado frente al Paseo marítimo, donde te recibía un pirata sentado bebiendo en su jarra de cerveza, era la Taskuinha Rumoceano , en la Avenida dos Banhos 185 de la Paia do Vila Chã.

Taskuinha Rumoceano de Vila Chã
Taskuinha Rumoceano de Vila Chã

Nada más cruzar la puerta te dabas cuenta que habías entrado en un sitio especial y te imaginabas a bordo de un barco pirata, moviéndote por uno de sus salones con las paredes, el techo y la barra lleno de figuras, banderas e imágenes predominantemente alusivas al mundo de los piratas. El ambiente era muy familiar y agradable y sonaba música de los años 80, alternándose baladas, rock y reagge.

Taskuinha Rumoceano de Vila Chã
Taskuinha Rumoceano de Vila Chã

Nos sentamos en una mesa alta pegados a una pared decorada con billetes de todos los países imaginables y sobre nuestras cabezas se movían arañas y serpientes accionadas desde la barra por un barman, con aspecto de ser el capitán pirata que manejaba este barco encallado en la playa de Vila Chã.

Se estaba muy a gusto y pronto apareció el grumete, perdón el camarero, que nos trajo la escueta carta con sus especialidades. Mientras echabamos un vistazo pedimos una Caneca de cerveja preta o cerveza negra Super Bock ( 2,20€/ 40cl) una jarra de aluminio con un dispositivo que mantenía la cerveza fria.

Caneca de cerveza negra

Comenzamos con un Caldo verde calentito (1,50€) elaborado con varias verduras y chorizo, muy rico y a continuación pedimos una Nécora o navalheira (3,50€) que venía llena y con buen sabor.

Seguimos con unos Percebes (7€) cogidos entre las rocas, que estaban exquisitos, con un toque picante.

Percebes
Percebes

También probamos las Almejas o ameijoas autóctonas (9€) con la concha blanca y una textura mas áspera, pero que estaban deliciosas.

Almejas o ameijoas
Almejas o ameijoas

Nos pasamos a la comida contundente y pedimos una Francesinha (5€/ media) un sándwich típico portugués, cuyo secreto estaba en la salsa, una mezcla de sofrito y caldo de pescado con vino y cerveza. Muy buena y con un toque picante.

Media Francesinha
Media Francesinha

Como remate pedimos una Bifana (2€) un bocadillo carne de cerdo laminada, cocida en una salsa especial, muy sabrosa y también probamos un Sande de P.O. (3€) un bocadillo de jamón serrano y huevo, para repetir.

Llego el momento del dulce y no nos resistimos al Pastel de nata (0,70€) una especialidad cremosa y suave, muy típica de esta zona de Portugal.  Vino acompañado por un Chupito de Siripití (0,70€) un licor de miel casero con poderes adictivos. Tuvimos que tomar alguno más para cogerle el punto a este estupendo “brebaje pirata”.

Una experiencia para recordar en la Taskuinha Rumoceano, donde todo estuvo perfecto.

Fashion Outlet y Porto

Al día siguiente decidimos ir al Vila do Conde Porto Fashion Outlet, un centro comercial situado a unos tres kilómetros y donde estaba situada la parada de Metro  mas cercana que nos llevaría en 20 minutos al centro de Porto ( 1,95€/ trayecto a Porto + 0.60€ por la tarjeta que se podía recargar en los cajeros de las estaciones).

Barrio La Ribiera desde Gaia
Barrio La Ribiera desde Gaia

Nos apeamos en la estación de Trindade y una vez en la bella ciudad de Porto, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996, fuimos paseando e hicimos una parada en la Estación São Bento para contemplar sus coloridas paredes interiores, alicatadas con azulejos azules.

Continuamos bajando hasta el Barrio de Ribeira, al borde del río Duero, donde se concentraban la mayoría de los visitantes de la ciudad.

Edificios del Barrio de Ribeira
Edificios del Barrio de Ribeira

Enfrente, en la otra orilla se encontraba Vila Nova de Gaia, donde se asentaban varias de las más famosas Bodegas de vino de Porto y se podía acceder a este barrio atravesando en coche o andando el Puente Don Luis I, con su impresionante arco de hierro sobre el que discurría la linea del metro de esta ciudad.

Puente Don Luis I

Porto tenía muchos atractivos y paseamos por sus calles y recorrimos sus rincones como unos auténticos turistas flanqueados por sus peculiares edificios y viendo pasar sus viejos tranvías (3€ /viaje).

 

Después de este breve paréntesis por Porto regresamos a nuestra playa secreta de Vila Chã para seguir sintiéndonos como unos felices náufragos.

Praia do Vila Chã
Praia do Vila Chã

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz y Txema Aguado

Video: Esther Saiz

Author: yendoporlavida

Somos Esther y Txema, dos viajeros que disfrutamos de las cosas interesantes que nos encontramos en cada pueblo o ciudad. Nos gusta visitar bodegas, comer en restaurantes y bares de tapas, realizar rutas de senderismo, acudir a conciertos y participar en cualquier evento cultural o festivo que se precie. Además nos podéis informar sobre cualquier evento o lugar que merezca la pena conocer. Solo contamos nuestras experiencias positivas, desde nuestro punto de vista, esperando que sean útiles para la gente que se mueve por el mundo.

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