Ruta de la Cascada de las Pisas

El norte de Burgos guarda muchas sorpresas entre sus verdes paisajes. Una de ellas es la Cascada de las Pisas, escondida entre rocas y bosques de hayas y robles. En la época del deshielo y de grandes lluvias es un espectáculo de la naturaleza, con un fácil acceso desde el pequeño pueblo de Villabáscones de Bezana.

Una ruta fácil de 3 kilómetros (1 hora y media / ida y vuelta) que atraviesa un hayedo y discurre junto al cauce del Arroyo de la Gándara hasta llegar a la Cascada de las Pisas, ubicada en el final de un pequeño barranco de paredes de roca.

Este recorrido forma parte de la GR-85 o Sendero La Ruta de los Sentidos (166 km) que recorre el norte de Burgos en varias etapas. Además para las personas que quieran ampliar el recorrido de la Ruta de la Cascada de las Pisas, pueden comenzar en el pueblo de Quintanabaldo y subir por el monte hasta Villabáscones de Bezana (4,4 km/ida y vuelta).

Plano de la Cascada de las Pisas
Plano de la Cascada de las Pisas

Nos acercamos en coche desde Pedrosa de Valdeporres hasta Soncillo.  Al entrar en el pueblo tomamos por la primera calle a la izquierda y luego por la primera a la derecha y seguimos la carretera en dirección a  San Cibrián. Cruzamos este pueblo y seguimos hasta Villabáscones de Bezana. Antes de llegar al pueblo encontramos un aparcamiento de tierra a la derecha, donde dejamos el vehículo.

Bajamos unos metros por la carretera y llegamos hasta la fuente del pueblo. Pasamos junto a la Iglesia de Santa Agueda y siguiendo las indicaciones tomamos el camino que nos llevaría hasta la Cascada de las Pisas.

Salimos del pueblo y caminamos junto a los muros de piedra de las antiguas fincas de labranza, que iban desapareciendo bajo la maleza y se mimetizaban con el bosque.

Ruta de la Cascada de las Pisas
Ruta de la Cascada de las Pisas

Fuimos adentrándonos en un hayedo que nos envolvía y nos hacía sentir como en un bosque mágico.  Pasamos debajo de grandes árboles que escondían el cielo y el camino se internaba por hondonadas tapizadas de hojas secas.

Bosque de hayas

Pronto se escuchó el rumor de las aguas del Arroyo de las Canales y apareció el primer salto de agua, que atravesaba el camino para seguir su curso descendente.

Primer salto de agua
Primer salto de agua

El agua inundaba el sendero y lo cruzamos pisando sobre unas piedras para continuar la ruta hacia la Cascada de las Pisas.

Seguimos por el camino atravesando un hayedo salpicado por algún que otro acebo o gorosti con sus frutos rojos.

Acebo o gorosti
Acebo o gorosti

Fuimos descendiendo y llegamos a los pies del cauce del Arroyo de la Gándara y aunque había un camino más cómodo, decidimos seguir por el estrecho sendero que discurría pegado a la orilla.

Esther siguiendo el camino junto al arroyo
Esther siguiendo el camino junto al arroyo

Caminamos sintiendo el frescor del agua e intentando sumergirnos en este paisaje mágico viendo deslizarse el agua sobre las rocas que cubrían el lecho del río. Majestuosos y enormes árboles crecían en la orilla, mostrando sus formas caprichosas.

Arroyo de la Gándara
Arroyo de la Gándara

Nos íbamos adentrando en un pequeño barranco de paredes rocosas salpicadas de árboles en sus laderas.

Paredes de roca y árboles
Paredes de roca y árboles

Llegamos hasta un puente de madera  sin barandillas y lo cruzamos para acceder a la otra orilla, siguiendo el sonido del agua.

Puente sobre el Arroyo La Gándara
Puente sobre el Arroyo de la Gándara

 

Cascada de las Pisas

Anduvimos unos metros entre los árboles y muy pronto apareció el final del desfiladero, desde donde se precipitaba un torrente de agua que caía sobre unas plataformas rocosas.

Cascada de las Pisas
Cascada de las Pisas

Habíamos llegado a la Cascada de las Pisas y permanecimos unos instantes contemplando esta explosión de agua, que solo se podía ver en los meses del deshielo y de la época de grandes lluvias.

Cascada de las Pisas
Cascada de las Pisas

Durante el resto del año, al no haber agua, se podía acceder hasta la base de la cascada.

Después de disfrutar de este regalo de naturaleza volvimos por el mismo camino hasta Villabáscones de Bezana. Mientras subíamos por la carretera hacia el aparcamiento, volvimos la vista atrás para llevarnos un recuerdo de los montes de esta comarca de las Merindades.

Paisaje de Las Merindades
Paisaje de Las Merindades

Restaurante El Capricho de Clemente

Volvimos en coche a Soncillo y decidimos comer en el Restaurante El capricho de Clemente, situado en la Plaza Carlos II nº 12, un local amplio con una decoración moderna.

Restaurante El Capricho de Clemente de Soncillo
Restaurante El Capricho de Clemente de Soncillo

Nos acomodamos en una mesa  y nos dispusimos a probar el Menú del día (10€) que servían ese domingo. Para beber pedimos una botella de agua filtrada.

Comenzamos con una Menestra de verduras y un Guiso de lentejas con chorizo, ambos platos estaban bien cocinados y tenían un gusto casero.

 

En el segundo plato coincidimos los dos y pedimos un Filete de ternera con sus patatas fritas. Muy rico.

Filete de ternera
Filete de ternera

Finalizamos con dos postres caseros, un Arroz con leche y una Cuajada que estaban buenas.

Una jornada por Las Merindades de Burgos descubriendo el paisaje natural de la Ruta de la Cascada de las Pisas en Villabáscones de Bezana y rematando con un menú casero en el Restaurante El Capricho de Clemente de Soncillo.

Ruta de la Cascada de las Pisas
Ruta de la Cascada de las Pisas

 

Texto: Txema Aguado

Fotografía: Esther Saiz y Txema Aguado

 

 

Author: yendoporlavida

Hola, somos Esther y Txema, dos viajeros que disfrutamos de las cosas interesantes que nos encontramos en cada pueblo o ciudad. Nos gusta visitar bodegas, comer en restaurantes y bares de tapas, realizar rutas de senderismo, acudir a conciertos y participar en cualquier evento cultural o festivo que se precie. Solo contamos las experiencias positivas, tal cual nos suceden. ¡Nos vemos en el camino!

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