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Valle Salado de Añana visita guiada y por libre

Valle Salado de Añana, visita guiada con una cata de sal de Añana, ruta por libre, paseo por las calles de Salinas de Añana y degustación de un buen menú de fin de semana
Contenido del artículo:

El Valle Salado de Añana, situado en la localidad alavesa de Salinas de Añana o Gesaltza Añana, es uno de los paisajes únicos que podemos encontrar en Euskadi. En nuestro caso reservamos una visita guiada con una cata de sal (11,50€/persona), realizamos una ruta por libre bordeando las salinas y paseamos por las calles de Salinas de Añana, degustando un buen menú de fin de semana (24€/persona) en el Hotel Restaurante La Plaza.

Valle Salado de Añana
Valle Salado de Añana

El origen de la sal de Añana se basa en el fenómeno geológico conocido como diapiro, que comenzó hace más de 200 millones de años, propulsando la sal de un antiguo mar desaparecido hace millones de años hacia la superficie. Luego el agua de la lluvia al caer sobre el diapiro posibilitó la creación de manantiales hipersalinos que manaban a la superficie, siendo la base del Valle Salado de Añana.

Diapiro

De esta forma, en Salinas de Añana, situada a unos 30 kilómetros de Vitoria-Gasteiz, se produce sal de gran calidad desde hace miles de años de una forma artesanal y sostenible aprovechando estos arroyos de salmuera que brotan del interior de la tierra.

Según los trabajos arqueológicos que se están realizando, las salinas de Añana han sido explotadas por el hombre desde hace más de 7.000 años. En la Prehistoria la sal se obtenía mediante la técnica del “briquetage” calentando en el fuego ollas de salmuera hasta que el líquido se evaporaba.

Yacimiento arqueológico

Mas adelante en torno al siglo I a. d C. los romanos introdujeron el sistema de evaporación natural, colocando el agua salada o salmuera en pequeñas eras expuestas al sol, que se mantiene actualmente. La actividad salinera continuó activa durante siglos adaptándose a las circunstancias de cada época histórica. En el siglo XII se constituyó la villa amurallada de Salinas de Añana, creándose la Comunidad de Caballeros Herederos de las Reales Salinas de Añana para controlar el funcionamiento del Valle Salado de Añana.

Eras

Más adelante, en el siglo XIX, tuvo lugar la época de mayor esplendor del Valle Salado de Añana, que duró hasta mediados del siglo XX, cuando se produjo su declive debido a la liberalización del mercado de la sal, que benefició a las grandes explotaciones de las salinas costeras y las minas de sal.

En 1999, con la intención de revitalizar el Valle Salado de Añana, la Comunidad de Caballeros Herederos de las Reales Salinas de Añana se refundó como sociedad anónima con el nombre de Gatzagak (salinas en euskera) aglutinando a todos los propietarios de las granjas de sal de Añana. Poco después, en 2009, Gatzagak donó toda la propiedad de las eras del Valle Salado a la Fundación Valle Salado de Añana, con el objetivo de facilitar su recuperación y sostenibilidad. Además los salineros pasaron a formar parte de la Fundación y actualmente conservan los derechos del agua salada que brota de los manantiales.

Valle Salado de Añana

Actualmente el Valle Salado de Añana cuenta con más de 2.000 eras donde se produce una sal de gran calidad de forma artesanal. Además existe la posibilidad de realizar varios tipos de visitas turísticas para descubrir la historia y el proceso de elaboración de la sal de Añana:

  • Realidad virtual y visita corta (9€)
  • Visita general (9€)
  • Visita general y Cata de sal de Añana (11,50€)
  • Visita Manantiales (11,50€)
  • Talleres (8,50€)
  • Visita Adaptada (7€)

Para cualquier consulta sobre los horarios, los precios o para reservar una de estas visitas se puede contactar en el teléfono 945 35 11 11 o por [email protected] y acudir al Valle Salado situado en Real Kalea, 32, Gesaltza Añana.

También existe la posibilidad de visitar el Valle Salado desde Bilbao mediante excursiones privadas organizadas en autobús y acompañados de un guía.

En nuestro caso reservamos la visita guiada por el Valle Salado de Añana con una cata comentada de varios tipos de sal (11,50€/persona). Por eso, sobre las 12:30 de la mañana, nos acercamos al Centro de Recepción de Visitantes del Valle Salado para reunirnos con el grupo y el guía.

Centro de Visitantes

Luego bajamos a un mirador para contemplar el paisaje único de las salinas de Añana, donde parecía que se había detenido el tiempo.

Mirador del Valle Salado de Añana
Mirador del Valle Salado de Añana

La visita guiada era muy amena e interesante y durante la misma descubrimos la historia de estas salinas milenarias y fuimos recorriendo las instalaciones del Valle Salado de Añana con varias paradas, donde se explicaba con detalle cada paso del proceso de elaboración artesanal de la sal de Añana.

Visita al Valle Salado de Añana

En primer lugar la salmuera salía a la superficie de forma natural encauzada en multitud de manantiales naturales. Aunque solo eran utilizados 4 de ellos, Santa Engracia, La Hontana, El Pico y Fuentearriba, que mantenían su caudal permanente con un grado óptimo de salinidad.

Canales o royos

Además estas aguas saladas se iban canalizando mediante una red de unos 4 kilómetros de canales o royos hechos con medios troncos de madera de pino vaciados por dentro. De esta forma la salmuera llegaba a los más de 800 pozos de las granjas de sal distribuidas por el valle Salado de Añana.

Pozos

La parte más vistosa del proceso se realizaba en las eras de cada granja de sal, situadas sobre terrazas escalonadas, construidas con piedra, madera y arcilla, donde se vertía la salmuera desde sus pozos. Este proceso se llevaba a cabo desde de mayo a septiembre, aprovechando los días más largos y el buen tiempo meteorológico. Durante el resto del año los salineros se dedicaban a las tareas de mantenimiento de las salinas.

Granjas de sal

En estas eras horizontales de unos 15 o 20 metros cuadrados se vertía entre dos y cuatro centímetros de agua salada dejándola expuesta al sol y al viento hasta conseguir evaporar el agua. Para realizar esta tarea de llenado de las eras se solía utilizar el “trabuquete”, una especie de grúa de madera que manejaban manualmente los salineros.

Trabuquete

En unas horas se producía la cristalización de la sal creándose una ligera capa que cubría la era. Posteriormente se iba rompiendo en partes más pequeñas formando las llamadas flores de sal. A partir de aquí se podían recoger con la herramienta adecuada esas flores de sal para su comercialización o si se quería elaborar sal mineral había que remover con unos rodillos la flor de sal para que cuajase de forma uniforme.

Eras de sal

Además, si hiciera falta agua, mediante una especie de regadera se añadía agua precalentada en unos pequeños pozos o calentadores, para no romper el proceso de cristalización de la salmuera de las eras.

Trabajos en la era

Cuando todavía estaba mojada la sal se colocaba en uno o varios montones en el centro de la era y se introducía en cestos de madera de castaño, dejándola hasta que soltase el agua sobrante.

Después se volcaba por las boqueras al almacén, que solía estar debajo de las eras de las granjas. Luego, sobre el mes de octubre, se hacía el entroje o traslado de la sal a los almacenes generales para su posterior limpieza, envasado y etiquetado.

Almacén de la granja de sal

A lo largo del tiempo los salineros han ido construyendo los más de 4 kilómetros de canales de madera para hacer llegar la salmuera a sus granjas escalonadas compuestas de pozos, eras y almacén. De esta forma el Valle Salado de Añana se ha convertido en un conjunto de edificaciones populares que forman un paisaje único.

Además se ha conseguido elaborar de forma artesanal una sal de alta calidad utilizada por los restaurantes más importantes del mundo, que se han convertido en los mejores embajadores de este gran producto vasco. Al final de la visita pasamos junto a las eras reservadas a varios afamados restaurantes que utilizaban la preciada Sal de Añana.

Eras de restaurantes

Para rematar esta visita guiada tan interesante al Valle Salado de Añana nos acercamos a un edificio de piedra para realizar una cata de varios tipos de sal de Añana.

Sala de catas

Así descubrimos las diferencia de color, forma y usos gastronómicos de la Sal de Manantial, de las Escamas de Flor de sal, de la Sal Fina y de las Sales de Manantial con ajo o hierbas provenzales.

Cata de sales

También tuvimos la ocasión de probar una onza de chocolate ligeramente aderezada con sal rallada de un chuzo natural de Añana.

Cuzo de Sal de Añana

Antes de abandonar el Valle Salado de Añana pasamos por la tienda, donde se podían adquirir todos los tipos de sal de Añana producidos artesanalmente.

Tienda del Valle Salado de Añana

Además, desde el Centro de Visitantes del Valle Salado, se podía realizar una ruta circular de unos 2,5 kilómetros por un sendero de tierra que bordeaba el Valle Salado de Añana. Para ello bajamos caminando por la carretera hasta la Iglesia de Santa María de Villacones (s. XIII), donde tomamos a la izquierda para seguir el camino junto al arroyo Omecillo.

Iglesia de Santa María de Villacones

Durante el recorrido bordeamos el Valle Salado y nos asomamos desde un mirador al Valle Salado, con las casas de Salinas de Añana al fondo. Antes de regresar al pueblo pasamos junto al Monasterio de San Juan de Acre, situado sobre las salinas.

Mirador del Valle Salado

Después de la visita guiada y la sencilla ruta circular del Valle Salado nos adentramos por las calles de la localidad de Salinas de Añana, que fue la primera villa real alavesa (1140). Actualmente, junto a Atiega forman el municipio de Añana, dentro de la Cuadrilla de Añana.

Salinas de Añana

Paseando entre edificios con vistosos blasones llegamos a la plaza del pueblo, donde se encontraba la sede de la Fundación del Valle Salado, el Ayuntamiento y la Torre del Reloj. Además en cada rincón de Salinas de Añana se palpaba la importancia de la sal, como en la Fuente del Trabuquete.

Fuente del Trabuquete

Cuando llegó la hora de comer encontramos varios restaurantes interesantes como el Restaurante Palacio de Añana, ubicado en el Palacio de los Ozpinas, una casa palaciega medieval del siglo XVII. Lamentablemente durante nuestra visita se encontraba cerrado el restaurante.

Palacio de Añana

También nos llamó la atención el Restaurante Almazen situado junto a la entrada del Valle Salado, un espacio gastronómico con servicio en barra para 15 comensales, donde la cocinera Beatriz Pascual ofrece un interesante Menú Degustación (65€/persona). Pero ese día estaba lleno, ya que era necesario realizar una reserva previa en el teléfono 628 17 50 79.

Restaurante Almazen

Finalmente comimos el Menú de fin de semana (24€/persona) del Hotel Restaurante la Plaza, situado en la plaza de Salinas de Añana (Teléfono: 945 35 14 64).

Hotel Restaurante la Plaza

En primer lugar tomamos algo en el bar y luego subimos al coqueto comedor decorado con gusto.

Restaurante la Plaza

Después de echar un vistazo al menú de fin de semana pedimos cada uno platos diferentes y optamos por maridarlos con el vino tinto de año Amador García de la DOCa Rioja, incluido en el precio.

Comenzamos con los primeros platos y probamos la Ensalada de ventresca con tapenade y el Arroz negro con sepia, calamares y ali oli.

Ensalada de ventresca
Arroz negro

Luego pasamos a los segundos platos y degustamos el Bacalao al horno y el Taco de vaca, ambos acompañados de patatas y pimientos asados.

Bacalao al horno
Taco de vaca

Rematamos esta estupenda comida con los postres en forma de Tarta de zanahoria y su famosa Tarta de queso.

Tarta de zanahoria
Tarta de queso

Una jornada muy interesante descubriendo el paisaje único del Valle Salado de Añana en Araba y recorriendo las calles con mucha historia de Salinas de Añana, donde probamos el menú del Restaurante La Plaza.

Texto: Txema Aguado

Fotografía y Vídeo: Esther Saiz y Txema Aguado

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